
Mauricio Dayub (Paraná, Entre Ríos, 1960) es uno de los actores, dramaturgos y directores teatrales más destacados de la escena argentina contemporánea. Con una trayectoria de más de cuatro décadas, ha construido una carrera sólida tanto en el teatro como en el cine y la televisión, combinando el trabajo interpretativo con la escritura y la dirección. Debutó en Buenos Aires con la obra El primero, de Ismael Horovitz, y muy pronto recibió el reconocimiento de la crítica al obtener el Premio ACE al actor revelación por sus actuaciones en Compañero del alma y A lo loco. Como autor alcanzó un lugar de referencia con El amateur, estrenada en 1997 y convertida en un clásico del teatro argentino contemporáneo. En los últimos años consolidó un notable éxito con El equilibrista, espectáculo unipersonal que le valió el Premio ACE de Oro en 2019 y que ha sido aclamado por público y crítica dentro y fuera de Argentina. Ese mismo año participó en la serie Maradona, sueño bendito, producida por Amazon, donde interpretó a Roque Villafañe, suegro de Diego Maradona. En 2021 recibió el Premio Konex de Platino en la categoría Unipersonal, una de las máximas distinciones culturales de Argentina, reconocimiento que confirmó una carrera marcada por la sensibilidad, la inteligencia escénica y una extraordinaria capacidad para contar historias que conmueven y dialogan con el público.
Un sabor de infancia
De mi infancia recuerdo el sabor de la comida preferida de mi padre de origen árabe pero hecha por mi madre nacida en Italia. Esa mezcla de sabores, ahora que no están, me resultan imposible de recuperar.
Una manía confesable
La limpieza. A veces muy al detalle. El aseo personal, la ropa, pero también el de los utensilios que uso, en la vida, y en el teatro. Antes de hacer nada en un lugar o de utilizar un objeto o parte de mi cuerpo, necesito que esté limpio.
Un amuleto
Las linternas. Tengo muchas. Lucesitas. Luces fuertes, con zoom, de color. Cálidas, frías. Amuleto raro y muchas veces inútil pero embellecen momentos cuando hacen falta.
EL último libro que leí
Clown Esencial de Alain Vigneau.
Una película que me marcó
Cinema Paradiso, entre muchas otras que también marcaron.
Algo que evito
Las charlas sobre lugares comunes para pasar el tiempo compartiendo con desconocidos para acercarnos a una supuesta relación que iniciada de esa manera nunca llegará a ser mejor.
Si volvería a nacer sería….
Sería más apacible, menos luchador, tendría menos temor a no alcanzar mi deseo. Confiaría más en que lo mío, sin tanto boxear, algún día lo iba a alcanzar.
Un lugar para vivir
Sino pudiera ser la casa donde vivo, podría ser mi estudio, a 3 cuadras, o mi Teatro a 4 cuadras mis días transcurren con felicidad en esos 400 metros.
Un lugar para volver
Cap de Creus en Girona. El punto más oriental de la península ibérica a 30 km de Cadaques
Una materia pendiente
Infinitas materias pendientes. Me he pasado la vida escuchando las mismas canciones, releyendo los mismos libros, haciendo unas pocas obras durante muchos años. Debería vivir unos 300 años para que me quedará una sola materia pendiente. Ha sido muy breve todo. Todavía no llegue, y ya estoy volviendo.
Un acontecimiento que cambió mi vida
El secreto que mi abuela guardó durante 55 años y que un día de casualidad por una lluvia constante descubrí en un viaje no programado al pueblo donde nacio y que terminó siendo el corazón de la historia de El Equilibrista.
Un escritor definitivo
Borges
Algo que jamás usaría
Jamás usaría el lavaplatos. Me resulta absurdo dárselos semi lavados para que los termine de lavar el. Prefiero hacer la tarea completa, hasta que lo mejoren.
La última vez que pensé «tierra tragame»
Ayer cuando al intentar pagar un café 4 empleados miraban la pantalla y no decidían cómo hacerlo porque algo no estaba como debía estar. Se trataba de un café. No de un viaje a la luna.
El lugar más feo del mundo
Los asientos de la Aerolínea Avianca para hacer un viaje largo.
Una rutina placentera
Levantarme todas las mañanas. Amo levantarme. Duermo poco porque me acuesto pensando en despertarme.
Me aburre
Que no hagamos bien en el trabajo lo que ya aprendimos a hacer bien hace mucho tiempo. Me aburre el retroceso, la displicencia, el así nomás. La falta de aspiracional.
Una extravagancia gastronómica que frecuento
Convocar a Ken, mi Sushiman preferido y pedirle que prepare sus delicias frente a mis invitados, en mi estudio, mientras compartimos las aventuras que nos depara la profesión que amamos.
Una canción que aun me conmueve
Amor profundo del gran Jaime Roos
Un restaurante que nunca falla
En los tiempos que corren con tanta inmediatez, pregunta difícil de responder. Arriezgo con conocimiento probado: “Viento en Popa” en Mar del Plata. Una excepción gastronómica desde hace años.
Algo que cambiaría si pudiera
La mentalidad de los argentinos. Cambiaría ese norte equivocado que sugiere que cualquiera de nosotros, sólo por ser argentino, puede ser un ganador, ser dueño de un restaurant de moda, y salir con la más linda.
Me encantaría cambiarlo por otro que diga que solo se puede alcanzar lo que uno quiere con esfuerzo, con trabajo, para que solo valga crecer de menor a mayor, de mediocre a digno y haciéndolo solo honestamente.
El valor humano que más admiro
La idoneidad.
Una última palabra
La que debería ir siempre primera y última: Gracias.
