
Producto cárnico que comprende la piel y las capas de grasa y músculo que se encuentran bajo la piel del cerdo, más precisamente, en la región ventral, que, al ser cortadas, aparecen en forma de vetas.
En su preparación, el tocino es sometido a tratamientos para aumentar su sabor, principalmente, salazón (con sal gruesa), adobo, con posterior desecación, y ahumado.
Corominas (1980) afirma que es voz exclusiva del castellano y del portugués (toucinho), probablemente derivada del celto-latino tŭcca ‘jugo mantecoso’, de donde se derivó tŭccētum ‘carne porcina conservada en salmuera’. El autor catalán hipotetiza un latín vulgar hispánico *tuccinum, que habría dado lugar a las formas tocino y tozino, que se alternan hasta el siglo XII.
El tocino se llama también panceta y, en España, se ha adoptado asimismo beicon, derivado del inglés bacon, tomado a su vez del francés bacon, y este, del latín medieval baco, ōnis. También se usa en España bacón, cuya acentuación aguda sugiere que probablemente haya sido tomado directamente del francés.
El Trésor de la Langue Française Informatisé, por su parte, remite al alto alemán antiguo bahho y al alto alemán medio backe y bache ‘jamón’, ‘pieza de tocino’. Sugiere asimismo que en estas palabras germanas se podría haber originado el inglés back, ‘espalda’, ‘parte trasera
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