
En este 2026 se cumplen 60 años de la muerte de Xandro Valerio, uno de los poetas de la copla. Su verdadero nombre era Alejandro Rodríguez Gómez y nació en Moguer (Huelva) en 1896. Su muerte, como hemos referido, acaeció hace sesenta años, o sea, en 1966, en Madrid.
Se considera uno de los letristas más importantes de la canción española y le hemos denominado poeta, porque lo fue. Publicó los poemarios Niño y Pueblo. Versos de Moguer (1935), Gozos del amor en silencio. Romances y sonetos (1950) y Llegada de Dios y las voces de la muerte (1961), además de publicar en la reconocida revista Grecia de Sevilla.
Compuso temas y melodías en varias películas, entre las que destacamos dos que son fundamentales en la filmografía española: Bienvenido Mister Marshall, de Luis García Berlanga, e Historias de la radio, de José Luis Sáenz de Heredia.
Pero a Xandro Valerio se le recuerda por haber escrito algunas de las canciones más recordadas de mediados de siglo XX en el género de la copla española, como Cinco farolas, ¡Cría cuervos!, Concha Piquer, Tatuaje y La Parrala. De esta pequeña selección, nos detendremos en las dos últimas. Tatuaje fue escrita por Valerio y por Rafael de León, con música del maestro Quiroga; estrenada por Concha Piquer, quien la grabó en 1941 y que, en el escenario, la interpretaba fumando y bebiendo para enfatizar el ambiente de puerto:
Él vino en un barco de nombre extranjero,
lo encontré en el puerto un anochecer,
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Toda una declaración de intenciones en estos versos, los cuatro primeros, con el encuentro amoroso predispuesto para la noche y la bellísima metáfora de la luz del faro. Tatuaje tiene otras imágenes muy logradas e inolvidables (“era hermoso y rubio como la cerveza”, la tristeza / doliente y cansada del acordeón”, “mi brazo tatuado… / es el recuerdo del pasado / que nunca más ha de volver”, etc.) y, en especial, la llamada de atención al oyente, al que hace partícipe de la confesión y que es declarada por boca de la intérprete:
Escúchame, marinero,
y dime qué sabes de él. […]
Mira su nombre de extranjero
escrito aquí sobre mi piel.
Sin duda, Tatuaje es justamente una de las mejores canciones en nuestro idioma.
Respecto a La Parrala, la letra también fue escrita por Valerio y León, y la música por el maestro Quiroga. También la estrenó Concha Piquer, en 1940, año en que la grabó; más tarde, en 1951, la cantó en la película Me casé con una estrella, que rodó en Argentina bajo la dirección de Luis César Amadori. El éxito de esta copla motivó un cortometraje homónimo dirigido por Edgar Neville en 1941. La letra habla de un personaje singular de Moguer, del pueblo natal de Valerio, la cantaora flamenca “La Parrala”, a la que el letrista nos muestra apasionada por el vino, que dicen que podía ser de Moguer o de “La Parma”, y a la que llama Trini (aunque este nombre era, en realidad, el nombre de la hermana, pues la cantaora “La Parrala” se llamaba Dolores). En resumen, la representación del carácter de un personaje sugestivo, interesante.
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no pué cantar,
Que no, que no, que no, que no,
que solo bebe para olvidar.
¿Quién me compra este misterio?
Adivina, adivinanza:
¿Por quién llora, por quién bebe,
por quién sufre Trini la Parrala?
