
Un escritor es un creador, pero algunas veces también es un inventor, y su afán inventivo se ve reflejado en su obra. Tal es el caso del argentino Roberto Arlt y del francés Boris Vian. Trataré de entrevistar a estos dos grandes personajes, conocidos como escritores revolucionarios del siglo pasado.
Pido permiso y saco mi pequeño grabador.
Pregunto a Roberto Arlt: Sus personajes están tan obsesionados como usted en sus libros Los siete locos y El lanzallamas; además, funcionan al margen de la sociedad.
Roberto Arlt: No sé si afirmar lo que dice; es lo que conozco: burdeles y personas del bajo fondo.
Pregunto a Boris Vian: Al leer La espuma de los días y La hierba roja, se percibe que encarna la desesperación por encontrar una respuesta a la existencia. Fue un mago que iluminó el ámbito existencialista de Saint-Germain-des-Prés, ¿con metas destructivas?
Boris Vian: No olvide que soy ingeniero de oficio, además de escritor y músico. Una mezcla de creatividad que plasmo en mis libros.
Pregunto a Roberto Arlt: ¿Es usted también inventor?
Roberto Arlt: Algo de cierto hay. En uno de mis libros, el personaje Erdosain inventa una fábrica de «fosgeno».
Pregunto a Boris Vian: ¿Su infancia y adolescencia las encarna en su libro La hierba roja?
Boris Vian: Es cierto. El personaje Wolf dice que la máquina que lo transporta en el tiempo «es peligrosa pero necesaria, y a veces es necesario ponerse en una situación peligrosa o un poco desesperada».
Continúo con B.V, la máquina lo transporta al psicoanálisis y dice en su libro: «El primer paso consiste en deshacerse de lo que a uno lo molesta».
Pregunto a Roberto Arlt: ¿En alguno de sus libros asume el misticismo como una verdad de la marginalidad?
Roberto Arlt: Acierta. El Astrólogo es el dirigente de la conspiración.
Continúo con la pregunta: ¿Y además matemático?
Roberto Arlt: El inventor es un excelente matemático. He escogido el gas «fosgeno» después de estudiar las ventajas industriales, la facilidad de fabricación, la economía y la toxicidad que ofrece sobre los demás gases de guerra.
Conclusión del entrevistador
Arlt y Vian crean personajes angustiados, llenos de dudas acerca del sentido de la vida y en busca de algún modo de afirmarla; muestran, por eso, una insatisfacción profunda con la sociedad y consigo mismos. La salida para estos personajes suele ser el homicidio o el suicidio.
La obra de estos inventores fracasados es una caricatura de la sociedad que les tocó vivir. Vian, hijo de los surrealistas y contemporáneo de los existencialistas; mientras que el marco social de Arlt y su obra fue fomentado por la depresión económica mundial, que creó una situación sumamente inestable.
Vian y Arlt fueron escritores polémicos y vitales: escritores de la vida, de la desesperación por vivirla y exaltarla. Vian, sabiéndose enfermo, siguió desplegando toda su actividad y murió de un fallo cardíaco a los 39 años. Arlt murió a los 42 años de un paro cardíaco.
Sus inventos saborean el triunfo en la literatura.
Corro, corro y me subo al ómnibus 156 rumbo al Cerrito.
- Publicado en el año 1992, en el periódico Liberación de la ciudad de Malmö, Suecia.
