Acto jurídico mediante una persona estipula quiénes serán las personas que podrán disponer de sus bienes después de su muerte. El testamento admite también decisiones de carácter no patrimonial, como, por ejemplo, el reconocimiento de hijos habidos fuera del matrimonio.
La palabra aparece por primera vez en nuestra lengua en los poemas de Gonzalo de Berceo, proveniente del latín testamentum, derivado del verbo testari ‘testar’, ‘hacer testamento’, debido a que para hacer un testamento es imprescindible la presencia de testigos (v. testigo y testículo).
El nombre Antiguo y Nuevo Testamento para designar las partes en que se divide la Biblia proviene de un error de los traductores latinos de la versión griega de la Biblia, quienes tradujeron como testamentum la palabra griega διαθήκη (diatheke), que podía significar, en realidad, dos cosas: ‘deseo’ o ‘voluntad’, y también ‘alianza’, ‘acuerdo’ o ‘convenio’. El nombre de la Biblia en griego se refiere al antiguo y al nuevo convenio de Dios con los hombres y no a un testamento, lo que no tendría el menor sentido. Pero las religiones conservan el nombre, debido al peso de la tradición.

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El Testamento | Georges Brassens
Me pondré triste como sombra
Cuando el Dios con quien siempre voy
Me diga con la mano al hombro
«Vete pa’rriba, a ver si estoy»
La tierra entonces, y el cielo
Todo tendré que abandonar
Aún estará de pie el roble
El de mi caja funeral
Si hay que ir al cementerio
Me fumaré el funeral
Y si no puedo hacer novillos
Arrastraré hasta no poder más
Y qué más da si me creen loco
Si me riñe el enterrador
Caminito del otro barrio
Pasen ustedes por favor
Antes de ir a hacer el oso
Con las ánimas de Plutón
Quiero otra vez estar celoso
Otra vez dar mi corazón
Una vez más decir te quiero
Una vez más desatinar
Al deshojar el crisantemo
Que es margarita funeral
Dios quiera que mi viuda sienta
Al enterrarme, un gran dolor
Y no necesite cebollas
Para demostrar su amor
Que tome de segundas nupcias
Esposo de mi caridad
Así podrá sacar provecho
De mis chinelas y mi ajuar
Que sea dueño de mi esposa
Que beba y fume en mi hogar
Pero que nunca cien mil diablos
Mi jaca se atreva a montar
Aunque no tenga yo ni pizca
Ni sombra de perversidad
Si tal hiciera, mi fantasma
Le vendría a perjudicar
Aquí yace la hoja muerta
Mi testamento se acabó
Hay un letrero en mi puerta
«Cerrado porque se murió»
Ya no me dolerán las muelas
Yo me despido sin rencor
A la fosa común del tiempo
Y del olvido ya me voy
Fuente: Musixmatch
Letra de El Testamento © Editions Musicales Ray Ventura
Delicatessen.uy publica esta nota con autorización del autor. Originalmente aquí
