
El pasado 13 de mayo falleció José Domínguez Muñoz, más conocido como El Cabrero, cantaor flamenco que obtuvo dos premios en el IX Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba (1980) y el Castillete de Oro en el Festival de Cante de las Minas de La Unión (2019).
Casi una veintena de títulos conforman su discografía, destacando Así canta El Cabrero (1975) y Como el viento de poniente (1996). En ella, también tuvo cabida el tango, concretamente en los álbumes titulados Sin remache (1996) y Por los caminos del viento (2008).
Según él mismo contó, cantaba tango en reuniones de amigos y de familia, es decir, no lo hacía en los escenarios, hasta que fue invitado al Festival de Tango de Granada; así, acompañado del trío Tango al Sur, interpretó clásicos como Volver, Ventarrón, El último organito y Cuesta abajo. En esta pequeña selección ya descubrimos su predisposición hacia Gardel. Esta actuación en Granada hizo que naciera el álbum Sin remache, en el que, además de los cuatro títulos anteriores, aparecieron Mi noche triste, Ofrenda maleva, Sur, Confesión, Mano a mano, Silencio, Melodía de arrabal y Sus ojos se cerraron. Insistimos en que la mayoría de estos temas fueron grabados por Carlos Gardel. Antes de iniciar Mi noche triste, el tema que abre el disco (probablemente, un guiño al primer tango-canción), El Cabrero proclama que “en el paisaje del tango me adentro”. Y en los últimos compases del tango que cierra Sin remache, El último organito, hay una breve conversación, que no es fácilmente audible, en el que habla de Gardel como símbolo y menciona los tangos que más había escuchado.
Unos años más tarde, en 2008, lanzó Por los caminos del viento en el que, de nuevo, homenajeó al tango, pero esta vez, como indicó, con temas que no eran tan conocidos. Es cierto que en el disco encontramos los muy conocidos Mi Buenos Aires querido y Los ejes de mi carreta, a los que se suman los siguientes: Guitarra guitarra mía, Silbando, Secreto, Hopa hopa hopa, Murmullos, Soledad, Naipe marcao, La canción de Buenos Aires, Clavel del aire y El bulín de calle Ayacucho. En efecto, por un lado, en la selección no hay únicamente tangos, sino también milongas y canciones criollas, y, por otro, hallamos otra vez que varios de estos temas fueron interpretados por Carlos Gardel. Por ello, qué mejor modo de terminar estas palabras para recordar el lado tanguero de un artista flamenco tan importante como El Cabrero, sino con los versos brutales y dolientes, como lo es el flamenco, de Sus ojos se cerraron:
Sus ojos se cerraron
y el mundo siguió andando…
Escuchar todo el disco Sin remache en Youtube aquí

