
Luis Nieto (Treinta y Tres, 1945) escritor, periodista, cría ovejas. En 1969, inspirado en la leyenda de Guevara, viaja como mochilero a lo largo de América Latina. Integró el MLN (Tupamaros) Entre 1976 y 1983 residó en España, y durante 1984 lo hizo en Argentina, de donde regresó a Uruguay un mes después de las elecciones de 1984. En España, Nieto publicó la novela La lluvia grande y los libros de cuentos Lloret de mar, octubre 20 y Los aventureros del río Truco. De regreso a Uruguay, aparecerán las novelas El invencible y Estrella del Sur, y los libros de cuentos Qué tiempo y Viñeta montevideana. Fue co-guionista de Curro Jiménez, el regreso de una leyenda. Dirigió los largometrajes Y su música suena todavía, La memoria de Blas Quadra y Estrella del Sur. Acaba de editar, Alias Ramón
Un sabor de la infancia
El del dulce de higo
Una manía confesable
Variable. A veces repetir una frase en mi pensamiento a lo largo del día o la letra de una canción
Un amuleto
No tengo amuletos
El último libro que leí
Releí Justine, del Cuarteto de Alejandría
Una película que me marcó
El salario del miedo
Algo que evito
Los malentendidos
Si pudiera volver a empezar sería
Biólogo marino
Un lugar para vivir
Montevideo
Un lugar para volver
Madrid, años ochenta
Una materia pendiente
Volver a correr maratones
Un acontecimiento que cambió mi vida
Volver de vacaciones a mi país e integrarme al MLN
El escritor definitivo
No lo conozco. A veces Borges, a veces Tomás de Mattos, a veces Lawrence Durrel, a veces Almudena Grandes… Cervantes.
Algo que jamás usaría
Piercings o tatuajes
La última vez que pensé “tierra, trágame»
No recuerdo haberlo pensado
El lugar más feo del mundo
Un calabozo
Una rutina placentera
Escribir
Me aburre
Los informativos de dos horas
Una extravagancia gastronómica que frecuento
Tallarines con salsa de calamares
Una canción que aún me conmueve
Ne me quitte pas, de Jacques Brel
Un restaurante que nunca falla
De la actualidad no tengo solo uno. De mi pasado era el “Bar Carlitos”, donde me llevaba mi padre, en el Mercado del Puerto.Siempre comíamos de pie chorizos al vino blanco, una delicia, tenía un sabor especial, también para mi padre. Los suyos habían llegado a ese puerto con poco más que una maleta.
Algo que cambiaría si pudiera
El Poder Ejecutivo por un colegiado
El valor humano que más admiro
La misericordia
Una última palabra
Sensibilidad. Por última palabra también se entiende una frase, un concepto, lo último que pide un ser humano antes de que lo fusilen. Yo agregaría que sensibilidad ante los que sufren, ante los que son bombardeados, ante los que tienen que enterrar a sus hijos, ante los que ven que el mundo está a punto de partirse en pedazos
