
Amaury Colmenares (Ciudad de México, 1986) Escritor radicado en Cuernavaca, su obra explora la relación entre la magia, el humor, la ciudad y la literatura. Su novela Grimorio fue ganadora del XIV Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano 2019 y publicada en 2023 por la Universidad Autónoma Metropolitana. En 2021 fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Con el colectivo artístico Ruina Tropical ha organizado eventos culturales en la región de Cuernavaca como bailes multitudinarios de sonidero, exposiciones efímeras en edificios abandonados y proyecciones de cine en balnearios. Su libro Acequia acaba de ser publicado por Estuario, en Uruguay
Un sabor de la infancia
Picante, en especial con azúcar, como el tamarindo y el chamoy.
Una manía confesable
Tengo varias, todas inconfesables.
Un amuleto
Una figura de yeso de la Virgen de Guadalupe
El último libro que leí
Troika, de Isabel Zapata
Una película que me marcó
La gran belleza, de Sorrentino.
Si pudiera volver a empezar sería
Más valiente.
Un lugar para vivir
Cuernavaca, por supuesto.
Una materia pendiente
Matemáticas. Sé tan poco de matemáticas que a veces siento que aprenderlas sería como adquirir un nuevo sentido.
Un acontecimiento que cambió mi vida
Un día un loco en la calle, con guitarra y aspecto de Bukowski me ofreció a oler una botellita. Yo era un adolescente inexperto y esnifé con fuerza. Resultó que era un solvente químico. Creo que se me murieron varias neuronas y desde entonces no estoy muy seguro de haber regresado del todo a la normalidad.
El escritor definitivo
Quien quiera que sea que haya escrito el ADN.
El lugar más feo del mundo
Un día visité la cárcel de mi estado. Escalofriante y muy triste.
Una rutina placentera
Las mañanas de vacaciones cuando se puede desayunar y tomar café y leer y escribir sin limitaciones.
Me aburre
La gente formulada. Parece que se aplican un filtro de Instagram en la mente.
Una extravagancia gastronómica que frecuento
La comida mexicana en general.
Una canción que aún me conmueve
“Si te pudiera mentir”, de Marco Antonio Solís, me hace llorar.
Un restaurante que nunca falla
Doña Licha, una pequeña fonda en el centro de Cuernavaca, sublime.
Algo que cambiaría si pudiera
Mi alopecia
El valor humano que más admiro
La generosidad

