
Claudia Garín Rehermann (Tranqueras, Rivera, 1974) Licenciada en Comunicación Social. Durante más de dos décadas directora editorial del Grupo Planeta Uruguay. Editora independiente. Acaba de inaugurar su propio emprendimento cultural/editorial: Da Vinci.
Un sabor de la infancia
La galleta o el pan recién horneado con manteca derretida de la panadería de mi abuelo y después de mi padre, en Tranqueras.
Una manía confesable
Tengo muchísimas manías. Me da mucha vergüenza oler mal y a cada rato me pongo desodorante. No puedo salir sin caravanas a la calle, me lavo el cabello todos los días apenas me levanto, etc., jaja.
Un amuleto
No contar un proyecto o una idea hasta que se concrete porque no sale o no sucede.
El último libro que leí:
La lectura es mi actividad permanente y el primero que se me ocurre es el libro que estoy editando para Eduardo Cuitiño, El Palacio Legislativo. Disfruté mucho hacer ese trabajo en este tiempo de transformación profesional.
Una película que me marcó:
La lista de Schindler y Los puentes de Madison.
Algo que evito:
Estar con gente que no me interesa o ir a lugares por obligación.
Si pudiera volver a empezar sería:
Muchísimas cosas: florista o paisajista, me encantan las plantas y la jardinería es uno de mis hobbies.
Un lugar para vivir:
Cualquier lugar cerca del agua.
Un lugar para volver:
Francia.
Una materia pendiente:
Enamorarme otra vez.
Un acontecimiento que cambió mi vida:
He tenido varios. Te cuento el más reciente, de un día para otro me volaron de un plumazo, y sin una explicación clara, de un trabajo al que le di la vida durante veintiún años. A los dos días sentí que era una gran oportunidad de emerger como mujer y profesional nueva, de pegar un golpe de timón a los 50 años. Me desperté, hice una lista de ideas, comencé a visitar gente amiga en el mundo editorial y del libro y me puse a pensar qué cosas me daban placer en mi profesión y qué quería seguir haciendo dentro de mi experticia. Tomé impulso para convertir mis sueños en realidad y en un mes armé Da Vinci ediciones y Da Vinci libros, un proyecto personal que siempre quise y está dando sus primeros pasos.
El escritor definitivo
No existen los escritores definitivos. Entre mis favoritos: Franz Kafka, Felisberto Hernández, Clarice Lispector, Alice Munro, Svetlana Aleksiévic. Han ido cambiando mis preferencias a medida que voy madurando.
Algo que jamás usaría
Nunca digas nunca o jamás, pero no me gustan las crocs.
La última vez que pensé “tierra, trágame”
Bastante a menudo suelo olvidarme de los nombres de las personas y puedo estar hablando con alguien sin recordar cómo se llama o de dónde la conozco.
El lugar más feo del mundo
Diría el lugar más triste del mundo, cualquier lugar donde deambulen niños solos.
Una rutina placentera
El sagrado baño matutino apenas abro los ojos.
Me aburre
La gente que solo se queja y no busca un cambio.
Una extravagancia gastronómica que frecuento
No soy extravagante y evito cualquier extravagancia.
Una canción que aún me conmueve
«She» interpretada por Charles Aznavour, o una de las canciones más lindas de la Bossa Nova «O que é, o que é»
Un restaurante que nunca falla
El viejo bar Hispano
Algo que cambiaría si pudiera
Detendría el tiempo para disfrutar más a mis hijos en este momento.
El valor humano que más admiro
La franqueza y la entrega en todo.
Una última palabra
Una frase que siempre me dijeron mis viejos y que se las digo a mis hijos ahora: Hay que pensar lejos para llegar cerca.
¡Gracias!
