
William González Guevara (Managua, 2000) poeta, escritor, periodista. Se alzó con el XXXVIII Premio de Poesía Hiperión gracias a Inmigrantes de segunda, un poemario en el que profundiza en el mundo de los desposeídos, en especial en el de las mujeres inmigrantes, a quienes da voz con sus propios versos. Su primer libro, un impacto literario en España, fue Los nadies. Trabaja en la sección cultura del ABC de España. Vive en España desde que tenía 11 años.
Un sabor de la infancia
El del zapote, fruta tropical.
Una manía confesable
Oler los libros antes de comprarlos.
Un amuleto
Mi reloj.
El último libro que leí
La última frase, de Camila Cañeque.
Una película que me marcó
El indomable Will Hunting, de Gus Van Sant.
Algo que evito
Frecuentar lugares que saben a desamores pretéritos.
Si pudiera volver a empezar sería
Criminólogo.
Un lugar para vivir
Aquel donde esté acompañado de mis hermanas y mi madre.
Un lugar para volver
Mi barrio San Luis Sur en Managua.
Una materia pendiente
Leerme el estuche completo de las entrevistas de ‘The Paris review’ (Acantilado, 2020).
Un acontecimiento que cambió mi vida
Abandonar Nicaragua.
El escritor definitivo
Aquel o aquella cuya última novela siempre es la mejor.
Algo que jamás usaría
Una boina. Me parecen horrendas.
La última vez que pensé “tierra, trágame”
Antes de realizar una entrevista a una escritora rumana, pues no había llegado la intérprete y ella no dominaba ninguna otra lengua. Quizás entre miradas y gestos inventamos un alfabeto literario.
El lugar más feo del mundo
Cualquiera donde no haya libros de poesía.
Una rutina placentera
Los cafés con escritores que admiro y ahora son amigos.
Me aburre
La gente que no tiene obsesiones ni entusiasmo y lo quieren todo en la palma de la mano.
Una extravagancia gastronómica que frecuento
Probar bebidas de otros países.
Una canción que aún me conmueve
Basureta, de Kase O.
Un restaurante que nunca falla.
Tobalá Tacobar de comida mexicana en Madrid.
Algo que cambiaría si pudiera
A los llamados ‘Influencers’, reflejos del bajón cultural de cada país.
El valor humano que más admiro
La humildad.
Una última palabra
Macarena
