
Julieta Ortega (1971) es una actriz argentina. Su carrera comenzó en Argentina luego de haber estudiado teatro en el Actor’s Studio de Los Ángeles. Ha hecho cine, teatro, televisión y ahora es protagonista de un premiado podcast «Las pibas dicen».
Un sabor de infancia
La torta de cumpleaños de chocolate que me compraba mi mamá.
Una manía confesable
El bálsamo de labio en todas partes. Mi mesa de luz, el auto, la cartera, los bolsos de maquillaje.
Un amuleto
Llevo estampitas de vírgenes y santos en la billetera cuando viajo en avión.
El último libro que leí
Estoy feliz que mi madre haya muerto, de Jeannette McCurdy.
Una película que me marcó
El marido de la peluquera, de Patrice Leconte.
Algo que evito
La gente que grita cuando habla.
Si pudiera volver a nacer, sería
Creo que volvería a ser lo que soy. O tal vez sería fotógrafa.
Un lugar para vivir
Buenos Aires me encanta. Madrid también. Amo Mar del Plata. Pero Los Ángeles tiene el mejor clima del mundo.
Un lugar para volver
Mi casa.
Una materia pendiente
Leer a Borges.
Un acontecimiento que cambió mi vida
Mis tres años en Los Ángeles de los 20 a los 23 fueron muy formadores. Ese período de mi vida.
Un escritor definitivo
Tres poetas. Idea Vilariño. Sylvia Plath. Alejandra Pizarnik.
Algo que jamás usaría
Calzas. Jeans ajustados. No uso nada que me ajuste. Me genera ansiedad.
La última vez que dije «tierra trágame»
Fue hace mucho tiempo y prefiero olvidarlo.
El lugar más feo del mundo
Una fiesta a la que fui en Punta del Este hace 12 años, de la que no podía escapar, con toda gente vestida de blanco.
Una rutina placentera
Leer tirada en el sillón de mi casa un lunes (que al hacer teatro, es mi domingo).
Me aburre
Las obras de teatro muy largas. Salvo que sean extraordinarias.
Una extravagancia gastronómica
No soy extravagante para comer. Me gusta lo dulce. Y lo simple.
Una canción que aun me conmueve
La voz de George Harrison en todas las canciones de Early Takes.
Un restaurante que nunca falla
El sushi de Osaka.
Algo que cambiaría si pudiera
Mi imposibilidad para mandar audios de menos de 1 minuto y medio.
El valor humano que más admiro
Uno del que carezco. La discreción.
Una última palabra
Te amo.
