Esta noche hemos ido Lila y yo a un café-concierto de la calle de los Sierpes. Y como ella se extrañara de que no hubiera más que hombres en aquel establecimiento popular, tuve que hacerla comprender que las españolas están menos emancipadas que las anglo-sajonas. […]
Nos han gustado infinitamente las saetas de una linda chiquilla de la Macarena, que modulaba con extraña emoción esas coplas que se cantan en Semana Santa. Se llama Estrellita Castro. Una tez de rosa pálido y rizos castaños. El cuerpo de una joven camarada de juegos de Nausicaa. Un contoneo que parece el disparo brusco de todos sus músculos bajo el arabesco encantador de una muñeca grácil que dibuja eses en el espacio.
–¿Cómo la encuentras?- me ha preguntado Lila.
-Arrebatadora, querida.
-¿Te gusta?
-Nadie me gusta excepto tú.
-Sin embargo, hace pensar en Rosario… Una Rosario que no hubiera florecido aún por completo.
Este texto es un fragmento que aparece en las páginas finales de la novela Llamas de terciopelo (Flammes de velours en el original) del francés Maurice Dekobra. Fue publicada en 1927 y, para mayor precisión, conocemos la fecha en que el autor la concluyó: en la edición del 14 de abril de 1927 del periódico francés Le Journal se publicó que Dekobra la había terminado. En este fragmento, nos llama la atención el nombre de Estrellita Castro, que fue una artista española, nacida en Sevilla en 1908 y fallecida en Madrid en 1983, creadora de la canción andaluza y que ganaría mucha popularidad en los años 30 y 40, es decir, diez años después de la publicación de Llamas de terciopelo. A esto hemos de añadir que estamos ante el único texto coetáneo a ella que la sitúa en El Tronío.

Es cierto que Estrellita Castro afirmó en varias ocasiones que había actuado en El Tronío, un popular café-cantante situado en la calle Sierpes de Sevilla, un lugar que se relacionó rápidamente con el flamenco, que había estado activo desde enero de 1927. Antes de dedicarse al «fomento del arte andaluz», como se anunciaba para la inauguración, había sido el Café Madrid y, a mediados del 28, la encontramos aludida como cervecería, si bien es posible que siguiera funcionando como café-cantante con posterioridad a ese año. El gran impedimento que hallamos es que en la prensa de la época no se indicaron qué artistas actuaban cada noche, pues en la cartelera de espectáculos se leía simplemente «El Tronío. Café-cantante. Sierpes» o «Café “El Tronío”. Cuadro flamenco y varietés. Entrada por el consumo» día tras día; por lo que la referencia de la novela de Dekobra resulta trascendental para poder situar a Estrellita allí.
Antes de continuar, atendamos a Maurice Dekobra, seudónimo de Ernest Maurice Tessier (¿1885? – 1973), quien está considerado el padre de la novela cosmopolita, y es La madona de los coches cama, de 1925, su obra más conocida, por un lado, porque fue una de las más vendidas en los años 20 en varios idiomas y, por otro, porque se considera una de las primeras novelas de espías. Su nombre estuvo relacionado con Gandhi, Marlene Dietrich y con Charles Chaplin, entre otros, pero, sin duda, el que más nos llama la atención es el de Rita Hayworth, de quien llegó a ser amante, sin haber sido posible encontrar el tiempo exacto, todo sea dicho.
Como hemos indicado anteriormente, la novela se terminó de escribir en abril de 1927 y El Tronío ofrecía sus espectáculos de café-cantante desde enero de 1927, por lo que el único modo de corroborar que Dekobra vio actuar a Estrellita allí es situando al escritor francés en Sevilla. Y hemos de decir que lo hemos logrado, ya que en El Noticiero Sevillano (4-3-1927) hallamos el nombre de «Dekobra, de París» como uno de los visitantes del Centro de Informaciones del Comité de Iniciativas y Turismo del ayuntamiento sevillano. Por lo tanto, tenemos constancia fiable de que el novelista francés estuvo a principios de 1927 en Sevilla, ciudad que introdujo en su novela Llamas de terciopelo, y que visitó El Tronío la noche que actuó una joven llamada Estrellita Castro, como plasmó en la parte final de la novela, lo que concuerda con que le hubiera puesto fin un mes después.

Si aún tuviéramos alguna duda, atendamos a la información y la descripción que Dekobra da sobre Estrellita. El primer dato que se ofrece es el del cante de saetas, un género que la artista dominaba sobradamente y con el que logró muchísimos aplausos por toda España. Después, indica que era una «linda chiquilla», lo que en efecto parecía por su aspecto, mucho menos de los 18 años que tenía en 1927, a lo que se suma la descripción física del color blanco de la piel y de los rizos. Sobre estos, el francés escribió que eran castaños, en lugar de los oscuros que esperaríamos; en verdad, este aspecto no nos parece contradictorio, sino más bien inexacto. Por lo tanto, podemos afirmar que ha trasladado a la novela datos veraces de la artista sevillana.
Hemos de hacer un punto y aparte sobre el color del pelo, ya que es curioso que en la traducción de la primera edición española, realizada por Manuel Pumarega, se lea que tiene «rizos ebúrneos», lo que es un error del traductor cuando se consulta el francés original, en el que Dekobra expresa «boucles auburn», adjetivo que en ninguna circunstancia significa «ebúrneo” en nuestro idioma.
Hay dos datos más que precisamos comentar. Uno de ellos es que ella era «de la Macarena». Esto confirmaría que en marzo de 1927 ya no vivía en la calle Mateos Gago. El otro dato, que ya hemos referido, es la mención al café-cantante de la calle Sierpes, ya que solamente puede referirse a El Tronío.
En resumen, el fragmento de la novela Llamas de terciopelo de Maurice Dekobra es una constancia fiable de que Estrellita Castro actuó en El Tronío de Sevilla, ciudad que este novelista francés visitó en los primeros días de marzo de 1927. En estos días debió asistir al mencionado café-cantante de la calle Sierpes, donde vio la actuación de una joven Estrellita Castro, que le fascinó tanto que no dudó en incluirla en la novela que en aquel momento estaba terminando de escribir.
En resumen, el fragmento de la novela Llamas de terciopelo de Maurice Dekobra es una constancia fiable de que Estrellita Castro actuó en El Tronío de Sevilla, ciudad que este novelista francés visitó en los primeros días de marzo de 1927. En estos días debió asistir al mencionado café-cantante de la calle Sierpes, donde vio la actuación de una joven Estrellita Castro, que le fascinó tanto que no dudó en incluirla en la novela que en aquel momento estaba terminando de escribir.
