
Hay un refrán popular que dice ‘desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo’ el cual sugiere que durante el día el consumo de alimentos debería ser abundante en el desayuno, moderada en el almuerzo y ligera en la cena. La idea de esta recomendación es que el desayuno representa la comida más importante del día porqué, tal y como nos dice su propio significado, es el momento de deshacer el ayuno. Desde un punto de vista social, el desayuno es también una comida que tiene un peso cada vez mayor porque puedan darse en cafeterías que ya no son solo espacios de consumo y son también espacios instagrameables debido a una combinación de factores culturales y tecnológicos.
Aunque la palabra inglesa para desayuno, breakfast, también tiene el mismo significado que en español – break es romper y fast el ayuno –,es un juego de palabras donde fast es la contraria de slow, para romper el ayuno a través de un breakslow que poco a poco nos introduzca en la dinámica del día. Hay una expresión en catalán que dice ‘fer un mos’. La palabra mos, de acuerdo con la definición del Institut d’Estudis Catalans, significa pequeña porción de algo comestible, por ejemplo, un mos de pan. La expresión ‘fer un mos’ es hacer una comida ligera. Para algunos, el desayuno; para otros, el almuerzo; y para otros, la cena. Aunque la solidez del ágape cambie, el entorno donde este tiene lugar permanece.

En este sentido, el diseño de los espacios muestra que la estética se ha vuelto fundamental no solo para la experiencia gastronómica, sino también para compartirla in situ y a través de las redes sociales. La cultura de compartir ha influido en cómo las personas documentan sus experiencias y por lo tanto sus desayunos. Esto no solo afecta a los espacios sino también a los alimentos y a su presentación. Las imágenes se vuelven un elemento que evoluciona de lo intangible (no podemos tocar un café a través de la pantalla) a lo tangible (pero podemos percibir su aroma ahora mismo) y que, en consecuencia, hace que los usuarios de las redes sociales no sean solo espectadores, sino que también tengan una conexión emocional y sensorial con la experiencia.
La comida se ha convertido en un medio de expresión donde los cinco sentidos tienen un papel importante. A través de una imagen podemos ver una tostada untada con manteca de cacahuete, y también podemos percibir el olor a plátano. A través de una imagen podemos escuchar el sonido de la cafetera, y también notar el calor de una pasta recién salida del horno. La música también es importante. Mientras estás sentado en la cafetería, la radio suena, la emisora se llama Nostalgia y la música ‘Cuando me enamoro’. Mientras tú, detrás de la pantalla, estás viendo imágenes de otras cafeterías en Instagram, otra música suena en la tuya.
Las cafeterías se han convertido en espacios instagrameables, en marcos perfectos que reflejan la relación entre la cultura alimentaria y la cultura digital, creando un atractivo de nuestro barrio a través de espacios para sentir, es decir, ver, tocar, escuchar, oler y, por supuesto, comer.
¡Feliz año a todas y todos!

