Una trágica historia y el origen de un tango | Jaime Clara

El final del tango original era muy directo, pero no se cantó así: “…por eso no has de extrañarte, si alguna noche, borracho, con el incesto del brazo, alguien me viera pasar.” Introducir la idea del incesto en una letra de tango resultaba demasiado transgresora para la época, por lo que Francisco Gorrindo optó por una versión más genérica “…por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho, me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.”

Tango, la poesía de la nostalgia | Carolina Zamudio

Porque el tango es, principalmente, hoy, una danza. Y, quién puede dudarlo, la danza por antonomasia de la seducción: se trata de dos personas que bailan escuchando, las más de las veces, la queja de un varón abandonado que llora añoranza y, simultáneamente, luchan por lograr en el baile la fusión de los cuerpos, mediante solo la cual será posible que alcancen la comunión que requiere la más sobresaliente de las interpretaciones. Y así es, porque el baile, además, requiere de arte y supremacía. Es cosa seria. Es seducción y ritmo, en armonía.

Una emoción | Antonio Pippo

Un historiador josefino, bohemio, noctámbulo, entrañable, fino gustador del tango y del buen whisky, había subido a su muro un video del año 1993 –casero, pero prolijo, hecho por un coterráneo- rescatando una veintena de minutos en el escenario de un señorial club, donde aparecen dos cariños, dos fuertes, apretados afectos que abrazaron mi niñez y mi adolescencia.

Conocer a Piazzolla cambió mi vida | Amelita Baltar

Amelita Baltar (Buenos Aires, 1940) Desde sus comienzos como cantante folklórica, Baltar se destacó por su voz y el talento dramático que se manifiesta en sus interpretaciones. Su primer disco como solista en 1968, la lleva a obtener el premio revelación en Mar del Plata. En ese mismo año es escuchada por Astor Piazzolla quien la invita a protagonizar su operita María de Buenos Aires compuesta junto a Horacio Ferrer.

Saudades y nostalgias, fados y tangos | Alva Sueiras

“El fado, sin embargo, no es alegre ni triste. Es un episodio de intervalo. Lo formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo.” Se dice que el fado, de “fatum” (destino), es la aceptación quieta del sino, ausente de lucha ante aquello que no podemos cambiar. El alma arrabalera hecha música en los ámbitos humildes de Lisboa. Un canto íntimo y melancólico que nace en la cicatriz.

Todo lo que Ud. quería saber sobre La cumparsita | Jaime Clara

Más allá de un nutrido calendario de actividades y de acciones varias, tanto públicas como privadas, uno de los puntos altos de la justa celebración, está la publicación de una profunda investigación y un minucioso análisis, que aporta diversas miradas sobre la composición de Matos Rodríguez. Sin exagerar, el libro de Alberto Magnone se titula La cumparsita, el tango universal.