El fútbol y yo | Alva Sueiras

Siendo niños mi hermano reunía aquellas estampitas de los jugadores de la liga que intercambiaba con sus secuaces en el patio del colegio. Como buena hermana menor mi lema en la vida se resumía en la frase “culo veo, culo quiero”, y a fuerza de pataleta conseguí que mi madre también comprara estampitas para mi “colección”. Por algún misterio de la naturaleza, mi repertorio siempre se reducía a una triste y única figurita mientras que mi hermano acumulaba un fajo al más puro estilo Rockefeller.