Carnes en la Misa | Marosa di Giorgio

Se espantaba cuando daban caza a un animal. Sobre todo si era hembra. Oía las lastimaduras. Qué palabra ésa: hembra. Decían: ¡Está cargada! ¡Qué bien! Me comeré el nonato. ¡Se le iban formando huevos! ¡Mira! Pero si estaba… ¡Mira esta yema! ¡Prueba de esta clara! ¡Prueba! Ella huía a la alcoba última; cerraba las puertas a cal y canto. Se tapaba los oídos. Pero allí adentro empezaron a crecer manzanos,