Vestir un vino es un arte | Eduardo Lanza

“El diseño de la etiqueta cumple un rol y agrega valor – nos comentaba Santiago – pero debe incluir algunos códigos que no son estáticos y evolucionan a través del tiempo. Antes una etiqueta no cambiaba por décadas, hoy se le hace una modificación cada año. Al encarar un nuevo trabajo, el cliente nos da pautas que limitan nuestra creatividad, pero esas pautas a la vez, nos generan el interesante desafío de ordenar y desordenar ideas, de buscar recursos estéticos que permitan definir la identidad de cada vino”.