Una vida excepcional | Julio César Puppo «El Hachero»

Se cambió la gorra grasienta y las alpargatas destripadas por el capelo clarete que le hacía sombra sobre los ojos y las botitas de charol que iluminaban todavía más, aquellos pies privilegiados. Y lo bailaron las francesitas y lo acercaron a su corazón. Era el tango, era. Reo, compadre, varón y cruel.

Partitura de La Cumparsita

La Cumparsita | Julio César Puppo, «El Hachero»

Una historia de la orquesta típica que consulto a menudo para confrontar mis datos nos da a Roberto Firpo actuando ya en el Armenonville, en 1913, con Eduardo Arolas y Tito Roccatagliata, luego de vencer en un concurso organizado por la empresa. Un año antes -informa también la historia mencionada- se había ganado una gran batalla a favor del tango, encabezada por el barón Antonio Demarchi, hijo político del general

Café Zunino | Julio César Puppo «El Hachero»

Para que no se crea que el café Zunino era solamente lo que puede deducirse de esta crónica, corresponde señalar que desfilaron por su tabladito los más célebres bandoneones de la época, que ofrecieron renombrados conciertos. El gran Arolas, compitiendo con el Tano Genaro que tocaba enfrente, en el café de Chichilo, y Pacho Maglio, rivalizando con Santa Cruz, que estaba en el viejo Tupí, son entre otros, la prueba de que se trataba allí de ofrecer cierta calidad.