El poeta de las manos ásperas y el corazón de miel | Sylvia Puentes de Oyenard

  Tengo las manos ásperas, pero hay pan en la mesa. Tengo las manos ásperas, pero hay luz en la casa. Tengo las manos ásperas; me honra su aspereza, porque así fueron todas las gentes de mi raza. ………………………… No me avergonzó nunca mi heredada pobreza ni me achicó tampoco la humildad de mi traza. pues si pulir un rumbo me dejó tales huellas, después de haber pulido la luz