Las ratas | Guadalupe Dueñas

—¿Hace tiempo que trabaja usted como bolero? —pregunto distraída al tipo que da vertiginoso lustre a mis zapatos. Responde una voz venida de un cántaro: —¡Oh, no! Llevo apenas dos años. Durante veinte fui velador en el Panteón de Dolores, era yo quien copiaba las actas de defunción. Aquí donde usted me ve, cursé la secundaria y tengo muy buena letra. ¡Veinte años!…, miro al hombrecillo de edad tan indefinible.