Concreto y su delicadeza al plato | Alva Sueiras

Con elegancia, sobriedad y el tenor discreto de quién explora y se sabe nuevo en la ciudad, abrió Concreto, un local que reúne comida, vino y café, las tres fuentes del deleite para todo sibarita contemporáneo. El lugar, ubicado en la intersección entre Soriano y Andes, ocupa la planta baja de un edificio de reciente construcción. A primera vista, seduce lo distinguido de un interiorismo que apuesta por las líneas depuradas y el conjunto sereno que resulta del hormigón, la madera y los tonos marrones y negros. Lucas Ripani, uno de los socios implicados en el proyecto, se ocupó de la arquitectura y el diseño.