La corona y el premio | Laura Nicastro

Una pareja se acerca a la entrada del parque. Él es muy alto y muy rubio y pálido. Ella parece cansada. –¿Entramos? –Como quieras –La respuesta de la mujer es indiferente. –Sí, realmente. Entremos. Y se suman al desfile de turistas. De un pabellón cercano llegan las notas discordantes de un rock a toda orquesta. A ratos salen jóvenes desmelenados y se unen a los grupos que caminan, sin prisa.