El otoño que teme a la madrugada | Miguel Barrero

La providencia y unas oportunas amistades me permitieron colarme en el camerino después del recital, y mantuvimos allí una charla breve, y muy grata, tras la cual estampó una dedicatoria en mi ejemplar de Volver al agua y me regaló un folio con el listado de las canciones que acababa de interpretar sobre el escenario.