La nobleza tiene un valor enorme para mí | Victoria Rodríguez

Victoria Rodríguez

Victoria Rodríguez (Montevideo, 1972) es comunicadora, conductora de TV, traductora pública, artista plástica y actriz. 

 

Un sabor de la infancia
La tarta de manzana que hacía mi abuela. Imbatible. Ningún chef de renombre internacional la puede empatar.

Una manía confesable
Pelearle al sueño por las noches y así poder quedarme pintando. Y tengo otra. Si empiezo una serie de Netflix la tengo que terminar. O sea…

Un amuleto
Una estampita de la Virgen María. En su defecto, de San Expedito.

El último libro que leí
LA OTRA MITAD, de Julia Arrillaga.

Una película que me marcó
¡Tantas! Pero una en particular: «Eyes wide shut» de Stanley Kubrick.

Algo que evito
Comprar dulce de leche. No me dura nadita en la heladera.

Si pudiera volver a empezar sería
Debí agregar ese ítem en la respuesta anterior. Evito pensar en el “qué tal si hubiese…”. SOY el resultado del camino que emprendí hace 46 años, con todos mis aciertos y mis errores. Seguramente sea un SOY con muchos bemoles pero es lo que conozco y desde donde voy disfrutando y aprendiendo sobre la vida.

Un lugar para vivir
Donde estén mis hijos.

Un lugar para volver
Avión mediante, cualquiera de las grandes capitales europeas y las costas del Mediterráneo. Si hablamos de algo más económico, aunque no menos difícil de llegar, es ese lugar que no requiere llevar equipaje alguno. De hecho, supone todo lo contrario. Se llega en silencio, en soledad. Uno no permanece ahí demasiado tiempo, pero renueva todas las energías. El lugar de la paz interior.

Una materia pendiente
Lograr colarme en la pantalla grande.

Un acontecimiento que cambió mi vida
Ir a un casting para un programa de tv cuando tenía 18 años. Resultó ser para el programa Oxígeno, en canal 12.

El escritor definitivo
Borges.

Algo que jamás usaría
El conjunto todo combinado del mismo color: zapatos, cartera y ropa.

La última vez que pensé “tierra, trágame”
Rambla. El tipo se paseaba con su hijo, un niño de no más de 5 años. Se me acercan y él me dice: “¿puedo pedirte una foto?” “Claro”, respondí. Y bien mandada, me abrazo al niño y pongo sonrisa de figura pública simpática. “Eh…no, si nos podés sacar una foto vos a nosotros”. Plop.

El lugar más feo del mundo
No lo conocí aún.

Una rutina placentera
Preparar la cena para mis hijos y mi novio. (Claro que en un día como hoy, que me quedé sin súper gas y hay desabastecimiento por conflicto gremial, tampoco me quejo.)

Me aburre
La filatelia y poca cosa más.

Una extravagancia gastronómica que frecuento
Cafecito con chocolate amargo y puchito.

Una canción que aún me conmueve
Bohemian Rapsody.

Un restaurante que nunca falla
Arazá, en el Pinar.

Algo que cambiaría si pudiera
Ampliaría mi memoria RAM. Está saturada y con agujeros. Y….¿qué me habías preguntado?

El valor humano que más admiro
Mis hijos se burlaron de mí el otro día. Me dijeron que siempre que quiero describir el valor de una persona digo que es “noble y honesta”. Les resultan palabras en desuso o de difícil definición. ¿Tanto cambió el mundo? Nobleza, tiene un valor enorme para mí.

Una última palabra
Gracias.