Estatua a Pablo Bengoechea

La maldición de Bengoechea | Joaquín DHoldan

Monumento a Pablo Bengoechea en Los Aromos – Escultura de Heber Riguetti Llegamos esa mañana a Montevideo, con el director del semanario sevillano, para hacer un especial de fútbol y lo llevé al Estadio Centenario. Era noviembre del 2002. Jugaban Nacional y Peñarol, el clásico. Hablábamos del primer mundial, otro derbi, entre Uruguay y Argentina en ese mismo lugar. Le dije: “Espera… mira este lanzamiento de falta, puede ser gol”.