Cercanías (*) | Antonio Pippo

Y yo ahí, tímido, torpe, hablándole de ferias de libros, del Nobel que tantas veces le negaron y también -esto lo habrá olvidado apenas abrí la puerta para irme- insistí con cierto empecinamiento, al modo de quien desespera porque quiere huir de su propia pequeñez, del Francisco Espínola de “Sombras sobre la tierra”, ese amado Paco quien, al terminar mi niñez me había regalado tanta sabiduría porque se le escapaba hasta en los gestos.