Una gota de agua sobre el escenario | Alva Sueiras

Salvo contadas excepciones, soy poco o nada adepta al universo reality show. Parcialmente se debe al frecuente desequilibrio latente entre lo que pensamos de nosotros mismos y por extensión de nuestros «talentos», y la magnitud y magnificencia real de tales virtudes. Los universos que separan lo que somos de lo que nos gustaría ser y lo que creemos ser. De la mano, ese ansia por la exposición y el reconocimiento. En no pocos casos, por sí solo y sin más, sin poso de pienso.