Diario de viaje: crónicas de un yorugua en Uzbekistán (V) | Alain Mizrahi

A principios de este año, cuando surgió la posibilidad de encontrarnos en Francia en ocasión de los 50 años de otro integrante de nuestra barra de la facultad, le dije medio en broma medio en serio “¿y si vamos a Samarcanda?» Y acá estamos finalmente, luego de mucha búsqueda de información en Internet y sobre todo mucha paciencia, especialmente para obtener una visa en el consulado de Uzbekistan en París, ya que no hay ninguna embajada en América del Sur. Samarcanda no sólo existe aún después de más de 25 siglos de historia sino que es la segunda ciudad del país con casi medio millón de habitantes.