Londres

«En Londres llueve menos de lo que crees” | Ernesto Eimil Reigosa

Ubicado en el este de Londres, el barrio de Upton Park es uno de los lugares con mayor cantidad de emigrantes de todo el Reino Unido. Bajo la sombra del suntuoso y moderno Estadio Olímpico, en los últimos quince años el área presenció la llegada de unos setenta mil extranjeros, provenientes en su mayoría de países del Cercano y Medio Oriente.

Literatura de viajes | José Antonio Flores

De hecho, quien esto suscribe se sintió defraudado cuando se adentró en las páginas del libro citado anteriormente, Viaje por España, de Gautier al comprobar que en las páginas dedicadas a la Granada de 1840 —a pesar de los profusos datos sobre la Alhambra y el Albaicín, incluso sobre Sierra Nevada—, ofrece una visión muy sesgada de la ciudad a nivel social, principalmente —él mismo lo viene a insinuar en algún momento—, por haber conectado el viajero romántico tan solo con el entorno social y económico más privilegiado de la ciudad, sin que tengamos referencias concretas sobre el costumbrismo latente en el pueblo.

Turismo, una actividad para todos los gustos | Sylvana Cabrera

Cada uno de nosotros tiene sus preferencias a la hora de elegir dónde y cómo disfrutaremos de nuestras vacaciones. Pasando por destinos clásicos que nunca pierden vigencia cómo Machu Pichu, Taj Mahal, París con su Tour Eiffel, Orlando con sus Parques de Disney, Londres con su Big Ben, Roma y su Coliseo, y así podemos seguir sumando en lo que llamaríamos turismo de destinos.

Perú gastronómico y cultural | Alva Sueiras

Desde muy niña el viaje ha marcado mi forma de mirar al mundo. Con apenas seis años hice mi primer viaje sola en avión, con la única compañía de un amable azafato y un portadocumentos de plástico suspendido sobre mi tierno pecho y sujeto alrededor del cuello por una cuerda roja. Iba a visitar a mis abuelos a Valdoviño, entonces una aldea gallega con frondosos bosques, arañas gigantes y matas con moras que recogíamos cada día a la hora de la siesta.

Búzios, el paraíso brasileño de Brigitte Bardot | Alva Sueiras

Databan los años 50 cuando esta pequeña península se convertiría en el paraíso discreto de la jet set carioca, a la que accederían de forma venturosa por una tortuosa carretera de tierra. Una aldea de pescadores de exuberante y salvaje belleza que embriagada por el encanto de su alma sencilla, daba garantías de calma y privacidad. La visita en los años 60, de la legendaria Brigitte Bardot, de la mano de su entonces namorado brasileño, Bob Zagury, ruborizó a la comunidad con el primer topless local y puso el destino en la palestra internacional.

El jardín de África | Alva Sueiras

Las frutas exóticas y sabrosísimas llenan los aromas de un mercado donde el pescado fresco y los mariscos co-protagonizan el elenco diario y la oferta gastronómica de las islas. Ocho de cada diez árboles isleños, dan frutos. Cabe imaginar la suculenta variedad de dulces manjares que van desde el mango al fruta pão, que hervido o frito suele acompañar pescados. El pulpo, los caracoles de mar y las santolas (centollos) forman parte de la dieta diaria, que unidas a salsas picantonas a base de piri-piri, garantizan suculentos placeres culinarios.

Souvenir | Alva Sueiras

Viajar y viajar, ¿quién no dedicaría una porción golosa del año a ello? Los viajes nos moldean, nos transforman, nos mejoran, o al menos, tienen esa capacidad si los afrontamos con apertura y la intencionalidad de entender y aprender. Nos enseñan que hay vida más allá de nuestras lindes geográficas y que en ellas, habitan seres que tienen miradas y costumbres diferentes a las propias. Si bien es complejo dejar el criterio de autorreferencia en casa, viajar nos permite ampliar los márgenes de nuestros afluentes intelectuales.

La otra orilla I | Alva Sueiras

Dejándome conducir por las revueltas de la memoria, fui a acampar en la tibiez de una noche de verano, años ha. Apoyados los codos sobre un pretil de la Alcazaba, con la mirada absorta en el trozo de tierra que asoma al otro lado. Las luces, que se movían ágilmente, adivinaban un sorteo de autos. ¿A dónde irían? y ¿de dónde vendrían? Siempre quise cruzar ese estrecho trozo de mar. Pero no fue hasta hace unos años, que los vientos soplaron a mi favor y al fin, pude hacer mi preciada, pequeña y primera incursión en continente africano.

Menorca, el capricho de Poseidón | Alva Sueiras

En cierta ocasión y del modo más casual, Poseidón me invitó a beber de la calma azul turquesa de su fuente más secreta, a orillas del mediterráneo. Al asomarme al cuenco de agua salada, quedé tan fascinada por cuánto allí acontecía, que dudé entre beber o embotellar mi fortuna. Resolví el dilema dando siete sorbos para a continuación, guardar a buen recaudo el líquido restante. Así fue que llegué a Menorca, tocada en la frente por Neptuno y guiada por el sabor infinito de su fuente de sal.

Kuna Yala. El secreto mejor guardado de Panamá | Alva Sueiras

Tiempo ha, un giro en los vientos del destino, me voló de Costa Rica a Panamá. Ser un viajero en blanco, sin prehistoria ni expectativa, puede llegar a presentarse como el mejor de los puntos de partida. De este modo, quedamos incondicionados, abiertos y expuestos; sin muros, filtros ni etiquetas. Puros y libres, la visión se nos torna más cercana y nos regala imágenes más nítidas y certeras.

Todo empezó con Benito Pérez | Jaime Clara

El escritor Carlos Liscano describió que “en Montevideo el viento viene del río, viene del norte, viene del este, viene del oeste, se mete en las calles, invade las casas, entra en la cabeza de la gente, la vuelve descreída, pesimista y gris. Por culpa del viento a los tres meses de haber nacido el montevideano adquiere las características nacionales para toda la vida. Viento y humedad, eso es Montevideo.” Por suerte, en San José de Mayo no hay de esos vientos. Ya es un buen comienzo para diferenciarnos de la capital del país, aparte de los 92 kilómetros que nos separan.