Rafael Alberti

Rafael Alberti: un marinero anclado en Uruguay | Alicia Cagnasso

  Es habitual asociar la figura del poeta de la generación española del 27, Rafael Alberti, en lo que respecta a nuestro país, únicamente a la ciudad de Punta del Este (incluso entre gente adentrada en los estudios literarios). En efecto, Alberti, su esposa María Teresa León (una de las grandes narradoras de esa generación), y Aitana, la pequeña hija de ambos, pasaron sus vacaciones en Uruguay desde el 42

Selfie

Vida de selfies | Carolina Zamudio

También había fotos de vacaciones, aniversarios, el primer plano de una milanesa con papas fritas, el diente que se le cayó al hijo de alguien, hasta un amigo retratando el dormitorio de su casa con la cabeza seguramente aún apoyada en la almohada… e intuí que lo primero que hizo al abrir los ojos fue perpetuar y distribuir ese trozo de intimidad con su universo virtual.  

El hombre que domó a la lluvia | Carolina Zamudio

Esta poesía de la ‘fiereza’, como festeja Gonzalo Rojas, se permite más de una vez la autocita. Hay palabras en el diccionario Roca que podrían ser a esta altura oportuno lugar común, su marca de agua: panales del silencio, el viento que se enjaula (“ese Hamlet desolado”), las moscas, las madrastras, la mortaja y los locos.

Para no pensar lo que debes pensar (*) | Antonio Pippo

Sólo tres libros en una breve existencia –“Cometas sobre los muros”, “Equis andacalles” y “Días y noches”- y un cuarto, póstumo, donde tus amigos más queridos, Mario Arregui, Carlos Denis Molina, Pedro Picato, crearon una recopilación, “Tiempo y tiempo”, que, en cariñosa sutileza, tal vez sorpresa para tantos en su momento, incluyeron dos tangos cuya letra escribiste sobre música del maestro Domingo Bordoli.

Voy a dormir (*) | Antonio Pippo

Aquello que te llamaba de pronto a la noche y nadie supo; el firmamento sin estrellas que soñabas; la imagen querida de tu hijo Alejandro cuyo padre ignoto convertiste en un fantasma; y el otro, tu propio padre melancólico que se lanzó al alcohol y aquella madre triste pero entrañable; todo eso junto, claro, a tus amores imposibles y amistades que pretendías sin fronteras y pocos lo entendieron, o al padecimiento de una enfermedad que te golpeó, artera, como una ola poderosa e inesperada.

Queremos mucho a Nancy | Jaime Clara

Dejemos que el perfume a jazmines con el que Nancy inauguraba cada feria, junto a la música que llegaba de la mano de Renée Pietrafesa o Cristina García Banegas. El libro en cuestión es un admirable recorrido por una voz potente, a la vez sigilosa, suave, sin estridencias. Un tono, un ritmo, cargado de silencios, como los de las siestas en la localidad de José Batlle y Ordoñez, en el departamento de Lavalleja, o de la muy cercana Nico Pérez, en Florida. Están ahí, una al lado de la otra.

Frugal | Léonie Garicoïts

Trinidad irreverente, día a día proclamas, tu unidad dividida. Trilogía consumada al consumir. En agua, apenas un breve baño y mantienes la ternura del corazón amarillo. Chisporroteando en la sartén te vistes de encaje antiguo, con delicadeza en el centro.
Al sumergirte en baño intenso, logras endurecer hasta tu esencia.