Quino

Los buenos maestros | Miguel Barrero

Tiritas para el alma Cuando en septiembre del año pasado viajé por primera vez a Buenos Aires, lo primero que hice tras instalarme en el hotel fue salir en busca de Mafalda. Descendí por Florida sin prestar atención a los comercios que se alineaban a uno y otro lado de la calle, apenas dirigí una mirada de reojo al obelisco imponente de la Nueve de Julio y tampoco me detuve