Menorca, el capricho de Poseidón | Alva Sueiras

En cierta ocasión y del modo más casual, Poseidón me invitó a beber de la calma azul turquesa de su fuente más secreta, a orillas del mediterráneo. Al asomarme al cuenco de agua salada, quedé tan fascinada por cuánto allí acontecía, que dudé entre beber o embotellar mi fortuna. Resolví el dilema dando siete sorbos para a continuación, guardar a buen recaudo el líquido restante. Así fue que llegué a Menorca, tocada en la frente por Neptuno y guiada por el sabor infinito de su fuente de sal.