Museo Horacio Quiroga

La tumba artificial de Horacio Quiroga | Gabriela Malvasio

¿Está bien que las cenizas de Horacio Quiroga estén en Salto y no hayan sido esparcidas en la selva misionera, ni se hayan mezclado con su tierra roja ni hayan caído en sus aguas salvajes? La periodista Gabriela Malvasio, realiza una magistral reflexión sobre los restos del escritor.

El homicidio de Horacio Quiroga | Joaquín DHoldan

Esa nefasta noche, Horacio fue a convencer a su amigo para que olvidara aquel asunto. Al verlo tan furioso, decidió enseñarle a usar la pistola. Luego de hablar a fondo sobre el tema se sentaron frente a frente, hablaron de la vida y hasta bromearon sobre la muerte. Horacio comenzó a limpiar el arma de su amigo que fumaba mientras observaba al escritor pasar el pañuelo por cada parte del arma.

Afuera se respira niebla | Mariana Sosa Azapian

Estiró todo su cuerpo, una vez más, como queriendo evitar las líneas del sofá; bebió el vino y se despeinó la cabellera enrulada, en un juego con los dedos de enredarse y desenredarse. Recordó que había enviado a reparar los zapatos de baile y decidió abandonar su estado horizontal. Se puso contra la pared a practicar sola. Sola y la pared, como muro de contención a sus movimientos firmes y precisos. Disfrutaba deslizar sus pies en el parqué recién lustrado.

El escritor y el elefante | Joaquín DHoldan

Tratando de aclarar su mente, caminaba por los pasillos del hospital cuando escuchó un extraño llanto tras una puerta. Habló con las enfermeras que le contaron el origen del misterioso lamento. Se trataba de un enfermo que, por caridad, el hospital tenía confinado en los sótanos del edificio. Quiroga exigió conocer a ese paciente. Se trataba de Vicente Batistessa, conocido como el “hombre elefante”.