El beo

El beso | Carlos M. Montenegro

Parece mentira que llevemos medio año, y lo que falta, sin darnos besos ni abrazos, especialmente los latinos, con la fama que tenemos de tocones, gesticulosos y besucones. Ciertamente siempre hemos sabido que los besos pueden ser de muchas clases, de familia, de amor, tiernos o apasionados, cinematográficos…, pero ¿cómo imaginarnos que besar podría ser tan peligroso?

Esos cuerpos sutiles de Diego Santurio | Laura Domínguez

No logro recordar con precisión en qué oportunidades nos vimos años después pero sí tengo presente que estuvieron vinculadas con el arte, de una manera no academicista. De esos encuentros me queda la sensación de coincidir con alguien que siempre está con “las manos en la masa”, haciendo cosas.

Jorge Centurión: la pasión por perdurar | Jaime Clara

Nací en 1916, en Entre Ríos, Argentina. Mis padres son uruguayos, pero mi madre tenía toda su familia uruguaya en aquella provincia. Mi abuelo era vasco. Puso un establecimiento de campo en el departamento de Soriano, en Palmitas, en la zona del arroyo Cabelludo. Estoy hablando del tiempo de Latorre. Había enfrentamientos permanentes y los colorados le carneaban los animales porque él era blanco. Como le carneaban mucho, decidió irse para Entre Ríos con toda la familia.