Memorias

Tres años y más de 700 razones | Alva Sueiras

Mantener vivo de contenidos un espacio web no iba a ser tan sencillo con la losa de dos agendas abultadas. Con mucha ilusión y cierto pudor dimos el salto dando a conocer nuestro pequeño proyecto desde la distancia. En aquel momento estábamos disfrutando de nuestros últimos días de vacaciones

Bouza

Gallegos en Uruguay: Juan Bouza | Manuel Losa Rocha

«El sueño de todo emigrante, regresar a su lugar de origen con toda la familia. Algunos lo logran aunque sea una vez en su vida. En 1968 volvemos los cuatro de la familia a España durante tres meses. A mi regreso, mi socio prácticamente había fundido todo. En 1974 compré su parte y quedé solo.

Gabriel García Márquez

Memorias de la tierra de Gabo | Carolina Zamudio

Tantos atardeceres tuve la suerte de ver sobre el mar de Puerto Colombia que podría decir que fue allí donde aprendí sobre la levedad, eso de dejarse ir como las nubes, no importa si son majestuosas y blancas como las del invierno de enero o lánguidas como pinceladas en los ocasos posteriores a las tormentas

Alfonsina y Quiroga

El eterno amor entre Horacio Quiroga y Alfonsina Storni | Eduardo Silva

En 1922, Alfonsina frecuentaba recurrentemente la casa del pintor Emilio Centurión, de donde surgiría posteriormente el grupo Anaconda. Allí conoció a Horacio Quiroga, que había llegado de su refugio en San Ignacio, Misiones, durante el año 1916. Su personalidad debió atraerla.

Violeta Parra

Gracias a Violeta | Roberto Bennett

Sus pies pequeños, femeninos, recorrieron playas, desiertos, ciudades, pampas, montañas y llanos, en busca de una dulce melodía que alegrara el canto de todos y su propio canto. Humilde, todo corazón, compuso las canciones más bellas que se puedan soñar para un ser amado.

La larga odisea de los maragatos | Miguel Arregui

León surge de golpe, metida en un gran pozo. Es una ciudad mediana, muy agradable, con una buena calidad de vida aparente. Su casco antiguo, bonito y movido, incluye una catedral gigantesca, que rivaliza con la de Burgos.

Un recuerdo para Don Ata | Roberto Bennett

Transcurría el año 1976 y Yupanqui se encontraba descansando en Mallorca. Habíamos paseado por la isla, comido asado en casa y tomado mate con mis padres, recordando sus tiempos de domador en Cardona, que curiosamente coincidían con los años en que mi padre tropeaba y embarcaba ganado desde la estación La Lata, en trenes con destino a La Tablada, en Montevideo. Estas reuniones eran casi un ritual para él: Traer yerba mate para mis padres, algún otro obsequio y luego pasarse una tarde en nuestra casa del barrio San Agustín, charlando de los viejos tiempos.

Café Zunino | Julio César Puppo «El Hachero»

Para que no se crea que el café Zunino era solamente lo que puede deducirse de esta crónica, corresponde señalar que desfilaron por su tabladito los más célebres bandoneones de la época, que ofrecieron renombrados conciertos. El gran Arolas, compitiendo con el Tano Genaro que tocaba enfrente, en el café de Chichilo, y Pacho Maglio, rivalizando con Santa Cruz, que estaba en el viejo Tupí, son entre otros, la prueba de que se trataba allí de ofrecer cierta calidad.

Cafés y Bares de Montevideo | Alva Sueiras

El prolífico autor Juan Antonio Varese publicó el presente año una interesante obra llamada «Personajes y tertulias en Cafés y Bares de Montevideo», editada por Planeta, cuya segunda edición ya está disponible en las librerías. Se trata de un libro de largo aliento, cuya información ha sido recopilada con infinita paciencia, determinación y persistencia a lo largo de más de una década.

Los espacios son todo en la memoria | Jaime Clara

Y reflexionaba sobre que el San José de hoy no es el mismo de ayer. Muchos cambios han hecho mucho más funcional y moderna la ciudad. San José de Mayo mantiene los mismos olores, los mismos tonos de luces, los mismos ritmos. Eso hace que, quienes nos hemos alejado, todavía, cada vez que vamos, nos sigamos sintiendo en casa.

Sábat | Jaime Clara

A diferencia de su trabajo periodístico como caricaturista donde es famoso su estilo sin palabras, en sus libros Sábat, además de dibujar, incluye comentarios y digresiones de a modo de comentarios biográficos. Sin embargo no hay que creer todo lo que se ve, ni todo lo que se lee. Y esto es parte del mérito del libro: los dibujos son el resultado de la creatividad infinita del artista, aunque no importe que los textos sean de dudoso rigor histórico.

Sarandy Cabrera, un removedor ignorado | Jaime Clara

Hugo García Robles escribió que “para un adolescente que lo conoció en sus primeros poemas, es inexcusable confesar que Sarandy fue una sabia influencia, arisca y avasallante, que a veces desde un humor ácido, burlándose de Nuñez de Arce en paródicos recitados o poniendo sobre la mesa los poemas de Antonio Machado o Pessoa, era capaz de sacudir y desencadenar en su joven interlocutor de entonces, un interés y un rigor por el arte.

La posteridad melancólica | Miguel Barrero

No sabemos mucho de las rutinas de Álvaro Cunqueiro porque él nunca tuvo mucho interés por airearlas. No llevaba un diario ni dedicaba sus artículos a complacencias autorreferenciales. Prefería, en vez de glosar los recorridos por sus estancias interiores, dejar noticia exacta del asombro que le iban despertando las cosas del mundo.

Omar | Jaime Clara

Omar Gutiérrez forma parte del paisaje maragato. Es muy común verlo tomando mate en la Plaza “Treinta y tres” o transitando por las calles de la ciudad. Las pocas veces que he ido a San José en los últimos años, lo sigo viendo saludando, de buen humor y tomándose una pausa para sentarse a conversar con quien lo demande.

Jorge Centurión: la pasión por perdurar | Jaime Clara

Nací en 1916, en Entre Ríos, Argentina. Mis padres son uruguayos, pero mi madre tenía toda su familia uruguaya en aquella provincia. Mi abuelo era vasco. Puso un establecimiento de campo en el departamento de Soriano, en Palmitas, en la zona del arroyo Cabelludo. Estoy hablando del tiempo de Latorre. Había enfrentamientos permanentes y los colorados le carneaban los animales porque él era blanco. Como le carneaban mucho, decidió irse para Entre Ríos con toda la familia.

Manolo «Matungo» Lima | Ignacio Suárez

Sopla. Gime el viento del pueblo. Gime. Sopla como en un cuento. Como en un sueño. Sopla con colores y el gurí dibuja al viento, con lápices de viento, en medio de la calle. Pierde la gastita alpargata rueda (azul) y en el papel de astraza de la almacén insiste en dibujar los íntimos colores del viento.

Dos orientales en Bristol (II) | Joaquín DHoldan

En fin, que en cuanto vi la estética de la ciudad entendí su elección. Mi hijo tiene tatuajes, caravanas y el pelo de colores desde hace tiempo y allí era uno más. Incluso las señoras mayores que uno se cruza rumbo a la feria suelen tener el pelo azul, violeta, rosado o naranja, dejando atrás aquello de peinar canas. Una ciudad llena de rock. Llegué y me dijo “tengo seleccionado los sitios a los que llevarte”.

Dos años | Alva & Jaime

En dos años nuestras expectativas se vieron superadas. Los lectores, generosos y críticos, cada día demandan contenidos, que hemos podido satisfacer gracias a una red de colaboradores y aliados confesos que jamás se nos hubiera imaginado generar.

Dos orientales en Brighton | Joaquín DHoldan

El Brighton Pier (Muelle de Brighton) es uno de los muelles más antiguos y largos del mundo. Mide aproximadamente 524 metros. Su construcción comenzó en 1891 y fue abierto al público en mayo de 1899. Es también uno de los muelles más visitados del mundo.

El fútbol y yo | Alva Sueiras

Siendo niños mi hermano reunía aquellas estampitas de los jugadores de la liga que intercambiaba con sus secuaces en el patio del colegio. Como buena hermana menor mi lema en la vida se resumía en la frase “culo veo, culo quiero”, y a fuerza de pataleta conseguí que mi madre también comprara estampitas para mi “colección”. Por algún misterio de la naturaleza, mi repertorio siempre se reducía a una triste y única figurita mientras que mi hermano acumulaba un fajo al más puro estilo Rockefeller.

La olla canaria y la cuchara | Raúl Ronzoni

De aquellos inmigrantes heredamos la melodía de nuestro lenguaje y también su tradición culinaria, como por ejemplo el puchero y los potajes. La fiebre por el asado, por un lado, y la penetración de otras culturas culinarias han ido relegando a un segundo plano a las recetas canarias salvo el puchero.

Dos momentos únicos | Jaime Clara

Tenía un amigo que cuando fue a París, se sacó los lentes de sol, para que nada interfiriera cuando vio por primera vez la torre Eiffel, porque no quería que nada se interpusiera entre su ojo y la imagen en vivo del símbolo de su adorada Francia, con el que había soñado toda su vida.

Cine universitario: 68 años en el cine | Omar de los Santos

Se exhibió Lumière d’été de Jean Grémillon y La rose et le réséda, basada en un poema de Louis Aragón, además de algunos fragmentos no editados de La huída, película en 16 mm en filmación por el grupo de fundadores. La convocatoria agotó las 400 entradas de la sala a un costo de $1 cada entrada.

Queremos mucho a Nancy | Jaime Clara

Dejemos que el perfume a jazmines con el que Nancy inauguraba cada feria, junto a la música que llegaba de la mano de Renée Pietrafesa o Cristina García Banegas. El libro en cuestión es un admirable recorrido por una voz potente, a la vez sigilosa, suave, sin estridencias. Un tono, un ritmo, cargado de silencios, como los de las siestas en la localidad de José Batlle y Ordoñez, en el departamento de Lavalleja, o de la muy cercana Nico Pérez, en Florida. Están ahí, una al lado de la otra.

Barcelona, ¡jo t’estimo! | Malena Fabregat

Aquellas navidades las pasé sola. El 24 de diciembre de 2000 cené en la Baguetina Catalana, una cadena de bocadillos, en su local de las Ramblas, teniendo por compañía, sentados los dos a la barra, al cowboy de cobre que trabajaba como estatua humana a la altura del mosaico de Miró; allí donde 17 años después, detendría su carrera mortal, Younes Abouyaaqoub. Podría haberme sentido horrible, triste, sola, desconcertada inclusive. Sin embargo no. Había en mi una mezcla de libertad y principio de realidad. Este es el lugar que elegí habitar, ahora esta es mi casa y comencé a llenarla de amor.

Un año de Delicatessen.uy | Delicatessen.uy

Parece que fuera ayer que empezáramos a coquetear con la idea de tener un espacio online en el que compartir el relato de nuestros pequeños placeres, tan propios como mundanos, desempolvándolos del anonimato de las conversaciones mínimas que en general, quedan al resguardo del petit comité. Dos años desde que empezáramos a fantasear con la idea y uno desde que este proyecto al que llamamos Delicatessen.uy, viera la luz.

A probar | Sabela de Tezanos

En la distancia entre aroma y sabor los convocados a la mesa transitan imantados. Una infinita secuencia de instancias intercepta la llegada del plato a cada sitio. Los detalles dispuestos murmuran sobre el mantel perfecto. Las humorosas ollas que cantaron antes ya volcaron con generosidad sus contenidos en fuentes de origen innombrable.

El exilio en la lengua | Fanny del Río, desde México

A los veintisiete años me fui a vivir a Uruguay y allí me quedé casi otros veintisiete, que no se cumplieron por cuestión de días. Cuando se acercaba ese vigésimo séptimo aniversario, pensé: ‘Si llego a pasar un día más de los veintisiete años acá, ya no me iré jamás’. Empecé a pensar que así sería, pero las cosas se dieron de manera diferente y, pocos días antes de que llegara el vigésimo séptimo aniversario de mi llegada a Uruguay, compré un boleto de regreso a México que a esta altura más bien parecía de ida. Para amortiguar mi repatriación, pasé antes diez días en Jerusalén.

Historias del vino | Gabriela Zimmer

Todos tenemos costumbres heredadas de nuestra familia. Algunas tan antiguas que no podríamos rastrear, en nuestro árbol genealógico, quién fue el primero en practicarlas. Otras, simples y grabadas en nuestro ADN como huellas del pasado. El mundo del vino tiene muchas de estas historias, de tradiciones pasadas de generación en generación, de abuelos inmigrantes y de recetas de familia.

El respeto por la historia | Jaime Clara

De ahí que mi primera reacción fue, en estos tiempos de hiperconexión, poner un tweet que decía «¡Qué macana cuando te das cuenta que un lugar no es lo que era!» Como no daba detalles, las respuestas fueron tan variadas como interesantes. Para muchos mi enigmática frase tenía que ver con Uruguay como país, otros reflexionaron sobre cuando el cambio sucede con las personas, pasando por los valores de la sociedad, los límites y el principio de autoridad.

Retazos de la memoria | Jaime Clara

La novela “La misteriosa llama de la reina Loana» de Umberto Eco, tiene mucho que ver con la memoria. Con la memoria perdida, con la memoria recuperada, con la memoria afectiva. Trata de un hombre que de un día al otro pierde su memoria, tras un accidente que tampoco recuerda.

Los sonidos de la aldea | Jaime Clara

Como que han desaparecido. Uno ya casi no los escucha. Fueron compañía en remolonas mañanas o en siestas calientes. Sin embargo, están en vías de extensión: los gritos y sonidos callejeros.

Todo empezó con Benito Pérez | Jaime Clara

El escritor Carlos Liscano describió que “en Montevideo el viento viene del río, viene del norte, viene del este, viene del oeste, se mete en las calles, invade las casas, entra en la cabeza de la gente, la vuelve descreída, pesimista y gris. Por culpa del viento a los tres meses de haber nacido el montevideano adquiere las características nacionales para toda la vida. Viento y humedad, eso es Montevideo.” Por suerte, en San José de Mayo no hay de esos vientos. Ya es un buen comienzo para diferenciarnos de la capital del país, aparte de los 92 kilómetros que nos separan.