Cocina de cuentos

Circo

Un artista del hambre | Franz Kafka

Volvieron a pasar muchos días, pero llegó uno en que también aquello tuvo su fin. Cierta vez, un inspector se fijó en la jaula y preguntó a los criados por qué dejaban sin aprovechar aquella jaula tan utilizable que sólo contenía un podrido montón de paja. Todos lo ignoraban, hasta que, por fin, uno, al ver la tablilla del número de días, se acordó del ayunador. Removieron con horcas la paja, y en medio de ella hallaron al ayunador.

Alejandra Pizarnik

A la espera de la oscuridad | Antonio Pippo

“A la espera de la oscuridad” es el título de uno de los poemas de Alejandra Pizarnik, poetisa nacida en Avellaneda, Buenos Aires, de padres rusos, quien más allá de la brevedad de su vida y obra, tal vez ignorada en su tiempo, generó una impresionante influencia en las generaciones siguientes de la literatura en nuestro idioma. 

Gordito

El gordito sentado junto al pasto | Joaquín DHoldán

Ese recuerdo inmediato me hizo sonreír. Y mientras lo hacía, tan distraído estaba, que cuando lo maestra repartió lo roles para el festival de la primavera noté tardíamente que yo no era el príncipe, ni el rey, ni el ayudante del príncipe, ni el paje del rey, ni soldado, …ni pueblo….ni pajarito, por supuesto no hubiera aceptado ser princesa o flor. Se preguntarán que papel hacía: era el pasto. El gordo Martínez y yo íbamos a estar toda la actuación sentados en el borde del escenario sosteniendo entre nosotros una franja de tela verde, vestidos de ese color y con gorros de flecos, también verdes, que nos tapaban la cara.

San Valentín | Margarita G. Telesca

Ella mira su celular y se muerde el labio. Es tarde. Todavía debe llegar a su casa, cambiarse y esperarlo. Tienen mesa con velas en el restaurante de la rambla…

Cámara de fotos antigua

La fotografía | Enrique Amorim

El fotógrafo del pueblo se mostró muy complaciente. Le ense­ñó varios telones pintados. Fondos grises, secos, deslucidos. Uno, con árboles de inmemoriable frondosidad, desusada naturaleza. Otro, con sendas columnas truncas, que -según el hombre- hacían juego con una mesa de hierro fundido que simulaba una herradura sostenida por tres fustas de caza…

Pelota de trapo

La Pelota | Felisberto Hernández

Cuando yo tenía ocho años pasé una larga temporada con mi abuela en una casita pobre. Una tarde le pedí muchas veces una pelota de varios colores que veía a cada momento en el almacén. Al principio mi abuela me dijo que no podía comprármela…

Caricatura de Almafuerte

Più avanti (*) | Antonio Pippo

Siéntase tranquilo con su ardiente conciencia, don Pedro, Almafuerte: cerró sus ojos atormentados tras pelear todas las batallas y negar los honores tardíos que quisieron enamorar a su ética para sobornarla. Pocos poetas, si hubo alguno, gritaron con tal fuerza su…

whatsapp

Grupo de Whatsapp | Margarita G. Telesca

Su celular y las historias de Snapchat de sus amigas la hipnotizan. Su pelo corto y sus orejas decoradas de caravanas de todos colores. El piercing en la nariz y sus uñas azules. —Esther, Esther se borró del grupo de amigas de Whatsapp. Es increíble. Le escribí por p…

espada

Entre la espada y la pared | Cristina Peri Rossi

He procurado distraer la atención de la espada proponiéndole juegos, pero es muy astuta, y cuando deja de apuntar a mi garganta, es porque dirige su filo hacia mi corazón. En cuanto al muro, es verdad que a veces me olvido que se trata de una pared de hielo, y, cansado…