Cacao, alimento de dioses | Alva Sueiras

Con el vaivén de los vientos fríos, pensar en un chocolate caliente es, cuanto menos, sugerente. Abrazarse al candor de la taza y mojar los labios en tan sutil ambrosía, es una invitación a viajar hacia la más tierna infancia. Un viaje que se extiende sorteando siglos si buceamos en el origen conocido de la preciada semilla del cacaotero, la planta oriunda de Mesoamérica, a la que le debemos algunos de nuestros momentos gastronómicos más pecaminosos.