Cada vez que conozco un nuevo lugar tengo la ilusión de poder volver | Tomás Linn

 

Tomás Linn
Foto: Semanario Hebreo 

Tomás Linn (Montevideo, 1950)  periodista, docente universitario, escritor.
Columnista en varios medios

 

Un sabor de la infancia
El colet en botella de vidrio, con un yoyo.

Una manía confesable
Comprar libros, nuevos y usados. Me gusta leer, pero además me gusta el libro como objeto, ir armando mi biblioteca, lucirla.

Un amuleto
No tengo.

El último libro que leí
“The Cockroach” (La cucaracha) de Ian McEwan, una disfrutable sátira política, exquisitamente escrita, de apenas 100 páginas.

Una película que me marcó
El Graduado. La vi el año que había que verla (el de su estreno) a la edad que había que tener para verla.

Algo que evito
Reuniones multitudinarias, cumpleaños de 15 y casamientos grandes. Desde que sufro una afección al oído, pasaron a ser una tortura.

Si pudiera volver a empezar sería
Periodista, como ahora.

Un lugar para vivir
Cuando viajo, son muchos los lugares donde digo “aquí viviría”. En Uruguay, tal vez Colonia del Sacramento y ciertamente El Prado, donde vivo en Montevideo.

Un lugar para volver
Todos. Cada vez que conozco un nuevo lugar tengo la ilusión de poder volver.

Una materia pendiente
Las que cuentan son las materias vividas (y de eso hay muchas). Al elegir uno también descarta y no puede luego andar con arrepentimientos. Diría Edith Piaf: “Je ne regrette rien”.

Un acontecimiento que cambió mi vida
Cuando a las 19 años me fui a vivir solo a Buenos Aires. Cuando me casé. Cuando nació mi hija. Cuando
estuve becado un año en una universidad norteamericana. Cuando nació mi nieta. No hay un solo hecho.

El escritor definitivo
No creo que haya escritores definitivos. Tal vez Shakespeare o Borges y disfruto mucho de la novela
angloamericana contemporánea.

Algo que jamás usaría
Tatuajes. Nada que sea irreversible.

La última vez que pensé “tierra, trágame”
Me ha pasado muchas veces. Y luego me olvido.

El lugar más feo del mundo
Juliaca, sobre el lago Titicaca en Perú. Si bien es una típica ciudad fronteriza, al lado de ella el Chuy parece la 5ª Avenida de Nueva York.

Una rutina placentera
En las noches de invierno, sentarme a leer un buen libro.

Me aburre
Lo que podría aburrirme no lo hago, por lo tanto rara vez llego a aburrirme.

Una extravagancia gastronómica que frecuento
No tengo extravagancias. No soy un sibarita sino alguien de gustos simples. Quizás esa sea mi extravagancia en estos tiempos de “master chef”.

Una canción que aún me conmueve
Los sonidos del silencio de Simon & Garfunkel. Pero también Zitarrosa con su Violín de Becho, Piaf, los Beatles, alguna de Brel y tantas otras.

Un restaurante que nunca falla
Por mencionar algo, Orfilia y Don Andrés, ambos en mi barrio. A mi al menos, nunca me fallaron.

Algo que cambiaría si pudiera
Tantas cosas…

El valor humano que más admiro
La independencia, para lo cual se necesita coraje y no temerle a la soledad ni a quedar a la intemperie.

Una última palabra
Libertad.