Memoria de elefante | Daniel Vidart

Daniel Vidart

Daniel Vidart (Paysandú, 1920-2019) antropólogo, escritor, docente. 

Un sabor de infancia
Los higos de la casa de mis abuelos sanduceros.

EL NIÑO DE LA HIGUERA

Redonda miel del higo, transparente
ojo de saurio en amarillo aroma,
gota dorada que al verano asoma
y el rocío congela sabiamente.

La siesta del azúcar soles toma.
los filtra y los persuade lentamente
para entrar en la pulpa del caliente
fruto azulado que la abeja doma.

Antiguo cielo de la higuera, veo
tus astros de perfume constelado,
tu colibrí sin pausa ni recreo.

Un niño, un cosmonauta del pasado
trepa a la copa, y de repente creo
que aquel niño remoto me ha mirado.

Una manía confesable
Hablar a solas con la criatura mortal que me habita desde hace casi un siglo.

Un amuleto
Mi memoria de elefante

El último libro que leí
(Que releí ) El elogio de la locura , de Erasmo de Rotterdam

Una película que me marcó
Nosferatu, película que de tal modo me aterró a mis cuatro años de edad que el susto fue saldado por las tripas….en pleno cine ( ¡Que saquen al nene!)

Algo que evito
Recordar mis 97 primaveras, que aún se empecinan en serlo en pleno invierno

Si pudiera volver a empezar sería
Lo que soy

Un lugar para vivir
El balneario Fortín de Santa Rosa

Un lugar para volver
El campo crudo de los galopes, en el que me crié

Una materia pendiente
La gris

Un acontecimiento que cambió mi vida
Nuestro mutuo amor con Alicia

Un escritor definitivo
Cervantes

El escritor definitivo
Un cinto apretado

Algo que jamás usaría
No apuren, que todo vendrá a su tiempo

El lugar más feo del mundo
El ataúd

Una rutina placentera
Escribir

Me aburre
Explicar cosas obvias a quienes no las comprenden

Una extravagancia gastronómica que frecuento
Ya no me permito estas salidas de régimen

Una canción que aún me conmueve
La letra original ( A la mattina, appena alzata…) de Bella ciao

Un restaurante que nunca falla
Un cimarrón de mi flor

Algo que cambiaría si pudiera
Mi edad, sin vender el alma al diablo, como lo hiciera el Dr.Fausto. Por lo demás, ya está a mi lado una incanjeable y admirable Margarita…

El valor humano que más admiro
La dignidad

Una palabra final
Chau Pinela…