Semáfor

Reflexiones de semáforo | Alejandro Gamero

Aquí estoy, en mitad de la calzada, siendo rodeado por filas de coches que cruzan veloces a ambos lados, y esperando a que un artefacto alargado cambie de color y me indique que puedo seguir mi camino adelante sin miedo a morir atropellado, como en “Hombre en la orilla” de Salinas. ¿Acaso alguien se ha detenido alguna vez a plantearse semejante situación? No creo que sea una cuestión baladí ni mucho menos, porque si alguien cruzara con el semáforo en rojo pondría su vida en peligro. Es mucho lo que hay en juego para pensar que la situación sea vana. Y sin embargo, nadie suele detenerse a reflexionar sobre ello durante el minuto o minuto y medio en que espera a que el semáforo dé su visto bueno para continuar el camino.