Busco afanosamente respuestas a nuestra ignorancia acerca de la muerte | Walter Dresel

Walter Dresel (Montevideo, 1945) es médico desde 1975, cardiólogo desde 1980 y homeópata (Asociación Médica Homeopática Argentina,1999). En 1988 fundó el Centro de Medicina del Bienestar, con el objetivo de ayudar a sus pacientes a transitar por el ingreso a la etapa de adultos mayores con dignidad y respeto. Es fundador del Centro de Liderazgo y Administración de la Vida Humana, cuya finalidad es la realización de actividades tales como Seminarios, Conferencias y Talleres Vivenciales. Es autor, entre otros, de El lado profundo de la vida, Toma un café contigo mismo, Entre tu y yo, Un sueño posible, Lo que quiero para mi vida, El espejo del alma, Caminos de fuego, Hilos de plata, años de oro, El jardín de tu corazón, Toma un segundo café contigo mismo, publicaciones que están en toda América Latina, América Central y España, llegando también a distintos puntos de los EE.UU.

Un sabor de la infancia
Las croquetas de arroz y buñuelos de espinaca que hacía mi madre.

Una manía confesable
Revisar el contenido de mis libros hasta tres veces antes de entregarlos.

Un amuleto
En el año 1965 y mientras me dirigía a Preparatorios Nocturno (el equivalente a 5to. año actual, a dar mi primer examen de Física, fui tarareando una canción de moda, italiana. Antes de ingresar al examen práctico, volví a cantar parte de esa canción. Salvé el examen y hasta el presente, antes de dar una conferencia, una presentación de un libro, un seminario o un taller, vuelvo a cantar esa canción que se ha convertido en un amuleto.

El último libro que leí
La Biblia (busco afanosamente respuestas a nuestra ignorancia acerca de la muerte).

Una película que me marcó
La Lista de Schindler.

Algo que evito
Comer morrón.

Si pudiera volver a empezar sería
Médico sin dudar. Fue una profesión que me permitió conocer al ser humano en profundidad.

Un lugar para vivir
Frente al mar en contacto con la naturaleza.

Un lugar para volver
Bilbao, España, Museo Guggenheim, Puente Zubizuri y dos pequeñas ciudades frente al Cantábrico hermosas, Getxo y Portugalete. Hay también otros destinos maravillosos.

Una materia pendiente
Plantar un árbol.

Un acontecimiento que cambió mi vida
Una cirugía sin diagnóstico en el año 2000. Allí comprendí el valor de la vida.

El escritor definitivo
Mario Benedetti.

Algo que jamás usaría
Una peluca para cubrir la calvicie natural.

La última vez que pensé “tierra, trágame”
Cuando felicité a una joven familiar por su embarazo y se trataba solamente de un abdomen prominente.

El lugar más feo del mundo
Debería conocer todo el mundo para comparar.

Una rutina placentera
Abrir la computadora y comenzar a escribir acompañado de un café y algo dulce para degustarlo conmigo mismo. Al hacer una pausa, el diálogo interno acerca de lo que estoy escribiendo y de lo que estoy viviendo, aparece espontáneamente.

Me aburre
El ocio no elegido.

Una extravagancia gastronómica que frecuento
El postre “Alaska” de un conocido restaurante de Montevideo. No tiene competidores cercanos. Acompañado de un café…una delicia.

Una canción que aún me conmueve
Solo tú (Only you) interpretada por Los Plateros (se deduce mi edad).

Un restaurante que nunca falla
En Montevideo Francis, en Buenos Aires, Chiquilín.

Algo que cambiaría si pudiera
El acceso universal a los medicamentos oncológicos y para otras patologías de alto costo, para toda la población. Es un derecho consagrado en la Constitución.

El valor humano que más admiro
La solidaridad.

Una última palabra
Paz.