Meto la pata diciendo lo que no debo | Pilar González

Pilar González se formó en los años setenta y ochenta con prestigiosos maestros. Desde entonces sus dibujos, pinturas e instalaciones que han sido distinguidos con diversos premios, se han exhibido en exposiciones individuales y colectivas en América, Europa y Australia. El Ministerio de Educación y Cultura la ha convocado en varias oportunidades para exhibir sus trabajos y organizar talleres en distintas ciudades de Uruguay. Asimismo en 1994 la invitó a formar parte del envío uruguayo a la IV Bienal Internacional de Pintura de Cuenca, Ecuador. En el año 2002 participó junto a 7 prestigiosos artistas latinoamericanos de la Bienal de Dibujo de América Latina realizada en Canberra, Australia. Desde 1990 dicta cursos de expresión por la plástica y se desempeña también como curadora y diseñadora de montajes de exposiciones y diseñadora gráfica. Ha sido convocada como miembro del jurado en certámenes de artes plásticas y diseño como también para brindar charlas e integrar paneles. Durante muchos años ha estado vinculada al teatro uruguayo como diseñadora de vestuarios, escenografías, maquillajes y marionetas, tarea por la cual obtuvo un premio Florencio y cinco nominaciones. A partir de 2006 y hasta el 2012 ejerció la dirección artística del Museo de Arte Contemporáneo de El País. Sus ilustraciones aparecen regularmente en semanarios, revistas y libros y su obra está representada en varios museos de Uruguay y Argentina y en colecciones privadas de numerosos países.

 

Un sabor de la infancia
El dulce de leche y el arroz con leche que hacía mi madre; la ambrosía que hacía mi abuela paterna.

Una manía confesable
El orden, me ayuda a estar ordenada internamente. Me gusta ver todo prolijito y en su lugar.

Un amuleto
Una amatista, un cuarzo, una obsidiana, un elefantito de plástico que encontré en la calle, muchas cosas más metidas en una bolsita que siempre está conmigo.

El último libro que leí
Estoy leyendo El imperio jesuítico de Leopoldo Lugones.

Una película que me marcó
Muchas ya que amo el cine. Todas las italianas de los setenta, especialmente Fellini, el cine inglés, el cine irlandés, muchas del cine estadounidense.

Algo que evito
Intento evitar la gente mala onda pero no siempre se puede porque primero disimulan, y cuando te das cuenta están al lado envenenando el aire.

Si pudiera volver a empezar sería
No me imagino siendo otra cosa que lo que soy y soy lo que hago.

Un lugar para vivir
Hoy, actualmente, me gustaría vivir un año o dos en alguna ciudad no muy grande de México por ejemplo Oaxaca o Taxco, aunque debe haber muchísimas más. También viviría en Córdoba, Argentina.

Un lugar para volver
México, el producto de la frondosa e ilimitada imaginación de un gigante!

Una materia pendiente
Trabajar un tiempo en el exterior, ver qué pasa…

Un acontecimiento que cambió mi vida
Cuando descubrí que tenía un mundo personal que debía expresar y éste no tenía que ver con mi pensamiento sino con una captación más honda que todo lo transforma. Lo gozo y lo padezco.

El escritor definitivo
Tantos… los latinoamericanos en general, García Márquez, Vargas Llosa, Borges, Rulfo, Fuentes, los cuentistas norteamericanos y la novela negra, la poesía de Pessoa, la de Idea Vilariño, Clarice Lispector, Alessandro Baricco, en fin…tantos!

Algo que jamás usaría
Una calza rosada, los sombreros que usan las inglesas, ropa pretenciosa, estúpidas carteras de marca.

La última vez que pensé “tierra, trágame”
Cada vez que meto la pata diciendo lo que no debo… que son muchas!

El lugar más feo del mundo
Un lugar en guerra.

Una rutina placentera
El desayuno: dos tazones de café negro, pan o tostadas sin gluten, queso, miel, pasas de uva, nueces, alguna fruta… todo consumido con tranquilidad y escuchando radio.

Me aburre
La gente monotemática, egocéntrica y sin sentido del humor.

Una extravagancia gastronómica que frecuento
No frecuento ninguna especialmente, varío, pruebo de todo, busco gustos diferentes, platos coloridos, adoro los condimentos de sabor intenso, los aromas de comidas gustosas acompañadas con un rico vino tinto. En cada país que he tenido la fortuna de visitar, pruebo su gastronomía, la del pueblo, la de la gente común, no sus extravagancias.

Una canción que aún me conmueve
La música siempre me conmueve y no puedo vivir sin ella. Me gustan la voces negras americanas como Etta James, adoro a Wlly Nelson, Bruce Springteen y las bandas inglesas, los fados portugueses, la música de Brasil, también la clásica sobre todo el piano de Argerich. Pero hay intérpretes y canciones muy especiales: El Paraná en una zamba interpretado por Amalia de la Vega, Canción del jangadero y todo lo de Jaime Dávalos, Canción a Minas y todo lo interpretado por Santiago Chalar y Eduardo Falú!!!

Un restaurante que nunca falla
No lo sé… en Montevideo nunca salgo a comer por ahí… aunque usted no lo crea!

Algo que cambiaría si pudiera
La injusticia social, la corrupción, la ambición desmedida, la concentración de poder y de dinero, la falta de humanidad…..sigo?

El valor humano que más admiro
La honestidad.

Una última palabra
La felicidad me ha resultado esquiva en el sentido que la esperé, me llega a través de mi trabajo, la música, la lectura, la comida, las lindas charlas con amigos, viajar; no es poca cosa. De todas maneras correré detrás de ella mientras me de la vida y las piernas!