Diario de viaje: crónicas de un yorugua en Uzbekistán (III) | Alain Mizrahi

Antes de ir a cenar entramos a un local de venta de alfombras, cuya dueña hablaba sorprendentemente bien francés, y allí Lionel, erudito en alfombras, se puso a revolver todo, elegir, descartar, preguntar, comentar… y esto aun no terminó porque apenas empezó a negociar el precio tuvimos que irnos a cenar así que el regateo quedará para mañana. Y creo que me voy a dejar tentar por una alfombrita yo también, aunque solo sea para alardear que tengo una auténtica alfombra de Bujará comprada en su mismísimo lugar de origen.