Historia de un gran amor | Antonio Pippo

Él la miró como si fuera la primera vez. Vestida con el chaquetón de cuero marrón y la pollera escocesa, acampanada, conservaba cierto atractivo. Claro, estaban las arrugas, las várices, el pelo teñido. ¿Y acaso para él no pasaba el tiempo? Como al descuido deslizó una mano por su abdomen. Linda barriguita. “Vicio de posición”, decía a veces. Pensó: “qué viejo de porquería…”.