Medias verdades | Alva Sueiras

Con tino un colega comentaba en la jornada de hoy que estamos ávidos de escuchar únicamente lo que queremos oír. Es cierto. Los discursos incómodos se balancean ante nosotros como una bruma molesta hasta que las sentencias concomitantes a nuestro pensar brotan de labios ajenos y entonces sí, emerge un sol radiante al que abrazamos sin dudarlo, haciendo nuestras las palabras forasteras.