Café, café. (Parte I) | Sylvana Cabrera

Los uruguayos siempre fuimos “buenos tomadores de café”. “Nos encontramos y tomamos un café” es un frase recurrente entre nosotros, pero lo cierto es que no hemos sido siempre tomadores de calidad, no reparando en la verdadera calidad de este noble producto.

El famoso entre nosotros café glaseado, es sin dudas uno de los desastres más grandes que tiene esta industria. El glaseado no solo está prohibido en muchas partes del mundo, no por nocivo sino porque que es el mecanismo perfecto para disfrazar granos defectuosos y muchas veces enmohecidos. Solo Argentina, Uruguay, parte de España y de Portugal permiten la elaboración de este tipo de café, que llegó a nuestro país de la mano de los españoles.

En cuanto a los granos, las especies más reconocidas son la Arábica y la Robusta, que suman el 98% de la producción mundial, existiendo una tercera variedad que es la Ibérica con solo el 2 %.

Sin dudas la Arábica es la más apreciada a nivel mundial, debido a que da como resultado cafés muy perfumados, con un toque dulzón, ligeramente ácidos y con más matices de sabor. El café de esta variedad, da una crema color avellana clara que tiende al rojizo y un agradable toque amargo. En tanto, los cafés que resultan del grano Robusta son más ásperos al paladar, astringentes, con un perfumado leve y más amargos, con una crema marrón grisácea. La Robusta tiene aproximadamente el doble de cafeína que la Arábica, 2,2% contra 1,2%. Los cafés considerados de alta calidad proviene por lo general de un café arábico.

En estas dos entregas, intentamos ofrecerles las combinaciones más conocidas a lo largo del planeta, que tienen al café como principal ingrediente. Algunas frías, otras calientes o tibias, con crema, helado, especias y con o sin alcohol. En lo personal, me quedo con un sabroso y perfumado expreso o espresso o ristretto, pero en el mundo del café como sucede con el té, el paladar del comensal es el que decide.

Piccolino:
Es un café solo, muy corto, típico de Italia.

Café americano:
Café largo y poco concentrado, se suele utilizar en los desayunos, consiste en un café solo que se presenta en una taza grande acompañado de agua caliente para que el consumidor, lo rebaje a su gusto.

Capuchino:
Típico de Italia, se elabora con espuma de leche, sirviéndolo en vaso o taza de cristal transparente que realza muchísimo su presentación.

Café del Diablo:
Se calienta una copa de brandy o coñac con una cáscara de limón, una vez caliente se añade a un café espresso. En el momento de servir se coloca en una cuchara un terrón de azúcar rociado con brandy y se enciende. Verter de inmediato dentro del café.

Carajillo:
Se calienta una copa con una medida de brandy y se le prende fuego, añadiendo a continuación un café solo con el brandy encendido. Se decora con 3 granos de café.

Café Vienés:
Café solo con crema de leche batida.

Café Escocés:
Café solo con una cucharada de helado de vainilla o crema.