Libros y gastronomía, un maridaje perfecto | Alva Sueiras

Una de las grandes maravillas del viajar reside en la sorpresa y el descubrimiento. Aquello de entregarse al paseo sin rumbo fijo, ni demasiado conocimiento previo, dejando que paisajes urbanos y humanos, nos seduzcan a cada paso y despierten nuestro asombro, sonrisa o curiosidad. Caminar las ciudades es entregarse a ellas, escudriñar sus recovecos, adentrarse en sus entrañas. Es, a mis ojos, más o menos certeros, la mejor forma de descubrirlas y desnudarlas, para volverlas a vestir en nuestra memoria cuando es tiempo de partir rumbo al hogar.