Master Chef, la receta más internacional del cineasta Franc Roddam | Alva Sueiras

Probablemente Franc Roddam, cineasta británico cuya ópera prima Quadrophenia, se convertiría en un filme de culto, jamás sospechó que una de sus creaciones televisivas de los noventa, se convertiría en el milenio siguiente, en un fenómeno de éxito global con más de 200 millones de televidentes repartidos a lo alto y ancho del mapamundi.

Tal y como afirmara el propio Roddam en una entrevista concedida a El País (España) el pasado año, la idea surgió cuando, una vez instalado en Hollywood, sus partners de profesión bromeaban sobre la triste reputación de la cocina británica en territorio norteamericano.

Roddam explica que siendo tan amante del cine como de la cocina, amasó la idea de generar un programa televisivo que acercara el amor por la cocina a los hogares británicos con el afán de recuperar la extraviada cocina de antaño, industrializada por el Gobierno Británico tras la posguerra.

La versión original del programa debutó en la británica BBC en 1990 y se mantuvo hasta 2001. En 2005 el programa revivió como Master Chef Goes Large y en 2008, si bien mantuvieron el formato, decidieron jubilar el Goes large, devolviendo al Programa su nombre original, Master Chef.

El gran salto surgió en 2009, con la versión australiana de este programa-franquicia, con una súper producción que marcaría las líneas estéticas del Master Chef que atraviesa los continentes en la actualidad. Ironías del destino, el país en reproducir el modelo australiano, sería el mismo país que estimuló la creatividad de Roddam, a raíz de las bromas sobre la gastronomía anglosajona.

El éxito del programa en los Estados Unidos en 2010, sirvió de puntapié para que la propuesta televisiva se consolidara a nivel global. Actualmente Master Chef se produce en más de 50 países y se televisa en al menos, 200 territorios. Se trata de un rotundo éxito transfronterizo plagado de adeptos y candidatos amateur, con afán en conquistar un espacio de gloria en el ecosistema culinario.

La exitosa receta, combina ingredientes televisivos contemporáneos con componentes de identidad atávica, en un formato Reality, que si bien genera detractores por la eventual severidad de los jueces, no peca de sensacionalista en el formato de sus contenidos.

Master Chef ahonda y pone en valor la identidad culinaria de los territorios, reúne pasiones comunes y pone en relieve las múltiples capas del comportamiento humano en una versión renovada, sofisticada y digerible sobre la inequívoca seducción humana ante el ejercicio de la competición.