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Viajar y descubrir

Menorca, el capricho de Poseidón | Alva Sueiras

En cierta ocasión y del modo más casual, Poseidón me invitó a beber de la calma azul turquesa de su fuente más secreta, a orillas del mediterráneo. Al asomarme al cuenco de agua salada, quedé tan fascinada por cuánto allí acontecía, que dudé entre beber o embotellar mi fortuna. Resolví el dilema dando siete sorbos para a continuación, guardar a buen recaudo el líquido restante. Así fue que llegué a Menorca, tocada en la frente por Neptuno y guiada por el sabor infinito de su fuente de sal.

Memorias

Los sonidos de la aldea | Jaime Clara

Como que han desaparecido. Uno ya casi no los escucha. Fueron compañía en remolonas mañanas o en siestas calientes. Sin embargo, están en vías de extensión: los gritos y sonidos callejeros.

Viajar y descubrir

Kuna Yala. El secreto mejor guardado de Panamá | Alva Sueiras

Tiempo ha, un giro en los vientos del destino, me voló de Costa Rica a Panamá. Ser un viajero en blanco, sin prehistoria ni expectativa, puede llegar a presentarse como el mejor de los puntos de partida. De este modo, quedamos incondicionados, abiertos y expuestos; sin muros, filtros ni etiquetas. Puros y libres, la visión se nos torna más cercana y nos regala imágenes más nítidas y certeras.

Memorias

Todo empezó con Benito Pérez | Jaime Clara

El escritor Carlos Liscano describió que “en Montevideo el viento viene del río, viene del norte, viene del este, viene del oeste, se mete en las calles, invade las casas, entra en la cabeza de la gente, la vuelve descreída, pesimista y gris. Por culpa del viento a los tres meses de haber nacido el montevideano adquiere las características nacionales para toda la vida. Viento y humedad, eso es Montevideo.” Por suerte, en San José de Mayo no hay de esos vientos. Ya es un buen comienzo para diferenciarnos de la capital del país, aparte de los 92 kilómetros que nos separan.